Salvo que Junta de Castilla y León y el Ministerio de Fomento firmen con urgencia el reivindicado convenio para la implantación y confinanciación de trenes regionales de pasajeros en la línea férrea Madrid-Aranda-Burgos todo apunta a que la vía "del directo" podría quedarse definitivamente sin servicio de pasajeros este mismo año.
Diversas fuentes sostienen que antes de fin de 2008 Renfe prevé sustituir el Talgo que cubre el trayecto Bilbao y Madrid con escala en Aranda -único tren de pasajeros que seguía prestando servicio por esta vía con una circulación diaria en cada sentido-, por un Alvia, moderno electrotrén que no podrá circular por esta vía al no estar electrificada y se programará obligatoriamente por Valladolid.
Aunque desde la Delegación de Comunicación de Renfe en Castilla y León oficialmente no lo confirman, tampoco lo desmienten, limitándose a indicar que tienen «en estudio una mejora de las relaciones y la incorporación de nuevo material, pero se trata de un estudio general que afecta a otras líneas para los próximos años, quizás también en esta, pero no se puede dar por definitivo».
Pese a que Renfe no da detalles acerca de la fecha de entrada en funcionamiento de los nuevos trenes, que dependerá de la llegada del nuevo material, su página web advierte ya a los usuarios sobre la imposibilidad de comprar billetes para el Talgo «para ninguna fecha» a partir del 20 de octubre.
Amparándose también en la falta de confirmación la compañía tampoco quieren avanzar si se instalaría algún servicio alternativo de pasajeros en esta línea.
Con la entrada en funcionamiento de la línea de alta velocidad por Valladolid en diciembre del año pasado ya se temió que el Talgo fuera a ser desviado definitivamente por la capital pucelana. La decisión estaba tomada, incluso la subdelegada del Gobierno, Berta Tricio, llegó a anunciar que unos trenes lanzadera sustituirían al Talgo. Un servicio que se consideraba imposible mantener por su trazado original porque con la llegada del AVE la duración del trayecto completo se reduce casi hora y media vía Valladolid.
Sin embargo la presión ciudadana hizo que se diera marcha atrás y el delegado del Gobierno en Castilla y León, Miguel Alejo,. garantizase la continuidad del Talgo por Aranda. Unas declaraciones que con el paso del tiempo se han puesto en evidencia.
Lo cierto es que Renfe parece inmersa en una campaña de renovación de material para incrementar su tasa de participación en el transporte de viajeros que parece condenar a los caducos y vetustos talgos al desguace, como lo demuestra el hecho de que esta misma semana jubilaba también el que enlazaba Galicia con Cataluña para poner en su lugar un moderno electrotrén Alvia S-120.
Un mazazo
Para el presidente de la Plataforma Ciudadana por el Ferrocarril, Daniel Gutiérrez, la noticia es un «mazazo», aunque no le ha pillado por sorpresa puesto que hace días ya alertaba en un foro de internet de este posible «cierre de facto» de la vía al transporte de pasajeros. A su juicio el Talgo no prestaba un buen servicio a Aranda, por su elevado coste, sus infames horarios y sus continuos desvíos , pero reconoce que al menos era el «tren salvavidas» de la línea que, con esta supresión, «vive la situación más crítica y complicada de su historia».
Gutiérrez urge a que de una vez por todas Junta de Castilla y León y Ministerio de Fomento «dejen un politiqueo absurdo» y rubriquen el convenio para revitalizar esta línea, cuyas negociaciones llevan paralizadas desde hace casi 14 meses, advirtiendo que en caso contrario pinta un panorama muy negro. «Me pregunto qué va a pasar porque la Junta no tiene ningún interés de firmar y sin convenio Renfe está por la labor de poner otro servicio porque por activa y por pasiva ha dicho que eso pasa por un concierto», alerta.
En su opinión en el caso de que la Administración regional no asuma la financiación del déficit de explotación de la implantación de trenes regionales modernos, la única alternativa a quedarse sin servicios de pasajeros pasaría por la desesperante instauración de un tamagochi en cada sentido, un tren ligero de la serie 596, automotor de un solo vagón, «que tardaría tanto o más que el actual Talgo, falla más que una escopeta de feria y no lo cogería nadie».