Tanto con la marca clásica, Viña Valera, como con la nueva, Zarzuela, la bodega ha acaparado numerosos premios desde 1985 hasta el año pasado.
Vender vino es hoy complicado, y más si el producto procede de una cooperativa, que debe luchar contra una imagen injusta pero muy arraigada de elaboración de baja calidad. Por eso el mérito de la Cooperativa la Asunción de La Horra es doble. Cumple medio siglo de vida manteniendo el viñedo de 90 socios, y tiene perfectamente posicionadas en el mercado nacional e internacional, sus dos principales marcas: Viña Valera y Zarzuela, más nueva y con una imagen más moderna, que está teniendo una gran aceptación. La clave, rigurosa selección en viñedo y elevada exigencia de calidad en elaboración.
Los actuales responsables de la cooperativa lo tienen claro. Esta fórmula combinada de trabajo duro, concienciación de la importancia de cuidar las viñas e inversión continuada en tecnología, dan su resultado. «El consumidor al final valora la calidad», señala el presidente, Félix Ángel Balbás. El 30% de la producción se exporta, a México, Estados Unidos, Suecia, Alemania, Dinamarca... Sus objetivos, mantenerse en el mercado, pero en una línea de calidad. «Podíamos haber entrado en una gran cadena de alimentación vendiendo un millón de botellas, pero perdemos nuestra imagen; preferimos vender 600.000 botellas, pero de un vino mejor», explican.
Un grupo de viticultores decididos a unirse para dar salida al vino que elaboraban fundó en 1957 la bodega. Se formó con 218 socios y su mayor problema fue la financiación de la obra, paliada con créditos. Arcadio Hervás presidió la primera etapa.
PIONEROS. En 1966 ya necesitó una ampliación de depósitos de hormigón y en 1970 adquirió su primera embotelladora, siendo pionera en la Ribera, ya que la mayoría vendía a granel. Está en la lista de los que propiciaron el nacimiento de la Denominación de Origen y se adelantó también en la elaboración de vino tinto (en 1974), cuando se hacía el clásico clarete.
En 1996 sustituyó la mayoría de los depósitos de hormingón por acero inoxidable con control de fermentación, después remodelaron el sótano para hacer una nave de barricas (tienen hoy 800) y con las inversiones más recientes se ha modernizado la planta embotelladora, comprado un equipo de microoxigenación y remodelado la fachada. La bodega cuenta con cinco empleados, contratando los servicios de enología, comerciales, y viticultura. El 60% del viñedo tiene más de 70 años y los viticultores cuidan y seleccionan mucho. El resultado, una uva de excelente calidad.