No intentó matarle sino repeler la agresión que pensaba iba a sufrir a manos de la víctima y uno de sus hijos.Solo que lo hizo con un cuchillo de cocina de 15 centímetros frente a unos oponentes desarmados. Así lo han determinado los magistrados de la Sección Primera de la Audiencia Provincial de Burgos, que condenan a J.R.G., de 56 años y regente del bar Parque Barriles de Aranda de Duero en 2005, como autor de un delito de lesiones con la eximente incompleta de legítima defensa a la pena de un año y once meses y 29 días. Al no tener antecedentes penales, el hostelero no volverá a ingresar en prisión, donde ya estuvo casi tres meses por estos hechos. El bar, de titularidad municipal, fue quemado días después como represalia.
A.R.B. recibirá 7.080 euros de indemnización por los 75 días que tardó en recuperarse -20 hospitalizado- de una herida en la parte superior del abdomen, cuya evolución se complicó por una cirrosis crónica que «suponía una tendencia mayor a sangrar debido al déficit de coagulación».
Tras el juicio, celebrado el pasado 17 de diciembre enBurgos, se considera probado que un nutrido grupo de personas gitanas, entre los que se encontraban la víctima y dos hijos varones, entraron al bar a las 0.30 horas del 10 de julio de 2005. J.R.G. se negó a servirles porque era ya «muy tarde» y ellos «reaccionaron de forma violenta, increpando y forzando a los clientes que allí se encontraban a que abandonaran el establecimiento, a la vez que tiraban vasos y otros utensilios de las mesas, causando desperfectos en el mobiliario del local», detalla.
Durante el incidente, A.R.B. y un hijo saltaron la barra y fueron hacia el acusado, quien se encontraba ya solo porque el camarero había salido por la ventana. Al pensar que iba a ser agredido, cogió un cuchillo y apuñaló. La Sala considera que «sin ánimo de matar», puesto que empleó «una mínima fuerza, como se deduce de que (el cuchillo) solo penetrara, pese a su afilada punta, dos o tres centímetros en el abdomen» y solo se lo clavase una vez.
Después, «se refugió en un almacén, mientras que los acompañantes del lesionado golpeaban la puerta tratando de entrar», lo que finalmente no consiguieron.