Jesús Casas, director general de Desarrollo del Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino (MARM); la subdelegada del Gobierno en Burgos, Berta Tricio, y numerosos alcaldes visitaron ayer la zona y comprobaron el inicio de las obras de la que será la nueva vía verde de la provincia, la cual comprenderá 43.705 kilómetros y discurrirá, empezando en Quintanilla Vivar, por los municipios de Sotragero, la Merindad de Río Ubierna, Carcedo de Bureba, Poza de la Sal, Salas de Bureba y Oña.
En la cita, Casas explicó que el plazo de ejecución está fijado en 3 años, pero, según comentó, «se reducirá a dieciocho meses porque estamos convencidos de que vamos bastante holgados y hay margen suficiente».
El MARM ha fijado el presupuesto en 2.720.630 euros, destinados a recuperar este viajo trazado ferroviario, y ahora las obras, que han sido promovidas por el Ceder Merindades y Adeco Bureba, serán acometidas por la empresa Tragsa, entidad centrada en el favorecimiendo y desarrollo del medio rural.
La recuperación de todo el trazado permitirá un uso lúdico y deportivo para todos aquellos amantes de las rutas a pie y de la bicicleta, pues su anchura, entre dos y cuatro metros, permitirá tener el espacio suficiente requerido. Además, «esta iniciativa posibilitará la creación de puestos de trabajo vinculados a su aprovechamiento turístico», destacó el director general, al mismo tiempo que también dijo que «todo ello contribuirá al desarrollo sostenible del medio rural y dará una utilidad a una zona actualmente inactiva».
Todo este proyecto entra dentro del programa de Caminos Naturales que el MARM lleva ejecutando en todo el territorio español, que busca, entre otras cosas, «enganchar con el territorio y su gente para poner en valor las zonas rurales, a la vez que se crean actividades directamente relacionadas con los usuarios de la vía, e indirectamente a ellos, como pueden ser el alquiler de bicicletas, las guías o los servicios de hostelería», explicó Casas.
Entre los primeros, está previsto que se desguacen las vías en pequeños tramos para efectuar así las excavaciones necesarias, y con ello proceder a hormigonar los cruces. Después está pensado nivelar el camino, aprovechando el balasto original de la vía férrea.
Cuando la vía esté acabada, el itinerario contará con una buena señalización, la cual será común a la que se encuentra en las demás vías verdes del territorio español, así como papeleras y bancos en zonas de descanso para los usuarios cada pocos kilómetros.