Como otros tantos pueblos de la provincia, Iglesiarrubia (a unos 12 kilómetros de Lerma, partido judicial al que pertenece) sufre desde hace décadas la lacra de la despoblación. Su alcalde, Jesús María Hontoria, recuerda que en el año 1949 había censadas 503 personas, hoy apenas hay 58 y de ellos, la mitad no vive habitualmente en el pueblo. Eso no quita para que un fin de semana, vacaciones o verano, el pueblo recobre vida y sus calles recuerden a las de antaño, algo inusual cualquier día de este invierno en el que, además, el clima no invita ni a pasear.
El alcalde y los concejales ya piensan prácticamente en esa población flotante cuando se devanan los sesos en busca de fórmulas para atraerles el mayor tiempo posible y que durante esa estancia dispongan de buenos servicios e infraestructuras. Los fondos que llegan desde los Planes Provinciales y del Programa Proder de la comarca han permitido hacer realidad un viejo sueño de la Corporación difícil de ejecutar en su totalidad con fondos propios: poner en marcha una casa rural aprovechando un inmueble propiedad municipal que en origen eran dos casas -hechas a prestación personal por los vecinos en los años 50- y que mantienen entradas diferenciadas aunque comunicadas en el interior.
Una de las casas se habilitó en su día para acoger el centro social o teleclub en la planta baja, respondiendo a una demanda de la población ya que se abrió en el año 1975 cuando cerró el último bar que por entonces se mantenía en el pueblo. En el inmueble tuvo su sede anteriormente el consultorio médico y la consulta del veterinario. También la planta baja de la casa contigua se reformó en 2007 gracias a los fondos del Proder comarcal con un salón social que los vecinos utilizan para reuniones, celebraciones festivas y se presta a los vecinos que lo precisen para actividades diversas.
Y ya metidos en harina, la Corporación decidió habilitar las dos plantas superiores como casa rural con la subvención de Planes Provinciales 2008-09, para una parte que ya está concluida, y con fondos propios lo que queda pendiente encima del salón social, ya que la ayuda de la Diputación 2010-2011 se ha decidido destinar a la recuperación y recreación de una vieja fragua que se ofrecería a los visitantes en un deseo de perpetuar los viejos oficios en la memoria colectiva de las generaciones que convivieron con ellos y en las nuevas que apenas saben de su existencia.
La casa rural, que será gestionada por el Ayuntamiento, tendrá 6 habitaciones, 4 baños y una cocina-comedor. El amplio y acogedor salón de la planta baja también se prestaría si los inquilinos lo quieren. La obra estará terminada en junio con la vista puesta en verano, el momento perfecto para poder iniciar esa andadura con la que se pretende atraer visitantes al pueblo. El alcalde incide en que también habrá que buscar fondos para el amueblamiento de la casa. Además, en el ático abuhardillado, y como un oferta diferenciadora y un valor añadido respecto a otros centros rurales, el alcalde sueña con instalar una sauna y una bañera de hidromasaje, proyecto que aún no está concretado, sin embargo.
Jesús María Hontoria ya piensa, por otra parte, en pone en marcha un programa alternativo de actividades y rutas para quienes deseen algo más que tranquilidad, ésta garantiza, por otra parte en este rincón del Arlanza donde también pueden ser muy gratificantes los paseos por los montes de sabinas y enebros, mientras se contempla una colonia interesante de avutardas, una de las riqueza naturales de la localidad.