Diario de Burgos
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miércoles, 08 de febrero de 2012
Provincia
Tema del día: Explotación de los recursos forestales

El sector de la madera pierde la mitad de su producción y el 35% del empleo

F. Trespaderne /Burgos - domingo, 14 de marzo de 2010

dos años negros. Aserraderos y empresas, unos setenta, tocan fondo. De los 268 ERE presentados en 2008-09 en la provincia, 32 corresponden a industrias madereras y han afectado a 900 trabajadores

«El de la madera es el sector productivo de la provincia que más empleo ha perdido en porcentaje, más que el de la construcción o el del automóvil, con un 35%», manifiesta con rotundidad Arturo Rica, presidente de la Asociación Provincial de Empresarios de Aserraderos y Rematantes de Madera (Burmadera) en la que se agrupan buena parte de las cerca de sesenta empresas del sector, la mayor parte de ellas ubicadas en la zona burgalesa de Pinares. La caída de la producción del sector maderero en los dos últimos años, «ha sido del cincuenta por ciento y no creo que bajemos más», señala Rica.

Los aserraderos burgaleses o empresas de primera transformación de la madera han seguido el mismo camino que los ubicados en otras zonas del país y son los que más expedientes de regulación de empleo ha presentado desde el inicio de la crisis. En concreto, de los 268 expedientes de regulación de empleo (ERE) presentados en la provincia en los dos últimos años, 32 corresponden a empresas madereras, «lo que representa casi el doce por ciento del total, «cuando el sector de la madera no tiene ese peso específico en el total de la economía provincial», afirma Íñigo Llanera, vicepresidente de FAE-Burgos.

La crisis comenzó a hacer mella en el sector en el año 2008 con 10 expedientes de regulación o extinción de empleo para 133 trabajadores y se incrementó notablemente el año pasado con otros 22 expedientes para 638 trabajadores, lo que supone un incremento del 120 por ciento.

De los 160 desempleados del sector que había a finales de 2007 se ha pasado a 389 al cierre del año pasado, lo que supone un crecimiento del desempleo de más del 150 por ciento en dos años. En la oficina de desempleo de Salas de los Infantes, centro de la comarca donde se concentran la mayor parte de las empresas, de los 359 parados registrados en 2007 se ha pasado a 630 a finales de 2009.

«A nivel nacional trabajaban en el sector 250.000 personas y quedarán en activo unas 200.000, mientras que en la provincia el sector se ha quedado con aproximadamente unos 500 trabajadores», afirma Rica, quien recuerda que por el camino de esta crisis han cerrado sus puertas varias empresas, entre las que se encuentran dos importantes ubicadas en Quintanar de la Sierra en las que trabajan unas setenta personas. «Otras lo están pasando mal», asegura, aunque confía en que los pequeños síntomas de recuperación que se están empezando a ver, gracias al repunte de la obra civil, construcción y embalaje, sectores que están tirando de los aserraderos, «se confirmen».

Para Rica, la difícil situación por la que están atravesando los aserraderos y la industria de la madera en general, tiene su origen en la caída de la construcción y en las dificultades que tienen las empresas de muebles, sectores con los que trabajan los aserraderos de la comarca de Pinares. «La industria del mueble está a cero y los aserraderos que trabajaban la madera para ella, en estos momentos, lo tienen que hacer para la construcción o el embalaje, ya que este último es el único producto que no ha bajado» indica el presidente de Burmadera.

Al igual que los aserraderos de la zona de Pinares también lo están pasando «muy mal» las industrias del mueble, la mayor parte de ellas ubicadas en la zona soriana de Pinares, ya que en la zona de Burgos hace años que no se apostó por ese sector. «Aquí se apostó por los aserraderos, tenemos los más modernos de España y en los últimos cuatro años logramos duplicar la producción, pasando de serrar diez a veinte, aunque ahora mismo estamos otra vez en diez», apunta Rica, quien considera que será difícil volver a los niveles de producción anteriores a la crisis «porque todos los aserraderos están ya modernizados».

unión frente a la crisis. Para Rica, la situación por la que atraviesa el sector debe conducir a la «unión de aserraderos» porque a su juicio es la única forma de afrontar el futuro con ciertas garantías de viabilidad y sobrevivir, «ya que es absurdo tener 50 aserraderos con cinco trabajadores cada uno».

Además de la concentración de empresas, para salir de la crisis serán necesarias otras medidas de estímulo y, aunque la transformación de la madera se quedó fuera del plan estratégico del Gobierno central para recuperar el sector del mueble, los empresarios confían en la Administración regional. «Esperamos que el sector de primera y segunda transformación de la madera pueda entrar dentro del plan de la Junta para dinamizar sectores productivos de la región», declara Rica, quien recuerda que en España el sector del automóvil emplea a 90.000 personas y el de la madera 250.000, hasta que la crisis se cebó en este sector.

«Nosotros ya hicimos la innovación tecnológica hace cuatro o cinco años y lo que queremos ahora es que las ayudas de la Junta sirvan para mantener nuestras empresas y el empleo e incluso que ayuden a los aserraderos o explotaciones forestales que exploten madera de la Comunidad para frenar las importaciones de Francia», manifiesta Rica, a la vez que apunta que en el País Vasco esa ayuda es de 10 euros por tonelada y en Cataluña de 3,50 para el aserradero y lo mismo para el rematante.

«El plan no resolverá nada, lo que tenemos que intentar es dar al sector del mueble un producto semiacabado y los que se dedican al embalaje clavar aquí también el mismo, además de incrementar las exportaciones con productos de calidad», señala Rica, quien también ve en el campo de la biomasa una interesante salida para los aserraderos, ya que ahora todos los subproductos (astilla y serrín) se los llevan para fabricar tableros de partículas y de fibras.

el precio también influye. Además de la caída de la construcción o de la fabricación de muebles, otro factor que está influyendo de forma notable en la crisis del sector de la madera es el precio de la materia prima. Rica recuerda que ahora están trabajando con la madera de los árboles que arrancó el huracán Klaus el año pasado a su paso por Francia. «Nos ha bajado mucho el precio de la materia prima, aproximadamente en un 34-40 por ciento y lo hemos tenido que repercutir en el precio del producto final, pero lo de Francia se acaba en agosto y tendremos que negociar con los ayuntamientos de esta zona los precios de la madera», indica Rica.

El presidente de Burmadera espera que los ayuntamientos serranos, a la vista de las dificultades por las que están atravesando las empresas y de lo que estas suponen para el desarrollo económico de la zona pinariega, sean sensibles en cuanto al precio de la madera y «nos echen una mano, ya que cuando se podía pagar la madera la hemos pagado, pero ahora no podemos hacerlo porque no podemos repercutir el precio en nuestros clientes».

Dos años sin vender más madera

No hay demanda, llega madera francesa, los precios son bajos y los vecinos no venden

En buena parte de los ayuntamientos burgaleses de la comarca de Pinares, salvo lotes puntuales de árboles secos, llevan dos años sin vender madera y no tienen intención de hacerlo hasta que el mercado se recupere, «porque ahora no hay demanda», afirma David de Pedro, alcalde de Quintanar de la Sierra, quien recuerda que no son los ayuntamientos sino los vecinos, a través de las comisiones vecinales de la madera, «los que deciden si venden o no y a qué precio quieren hacerlo».

El plan de ordenación, que se elabora desde la Junta, ha permitido en los últimos años al Ayuntamiento de Quintanar cortar unos 11.000 metros cúbicos anuales, «mucho más de lo que nosotros sacamos a la venta porque ese plan no contempla los grandes imprevistos meteorológicos y nunca hemos agotado la estimación máxima que permitía, cortábamos unos 6.000-8.000 metros cúbicos».

Los lotes de madera de los últimos años están en el monte, no se han cortado y la intención es dejarlos ahí hasta que la demanda haga subir los precios. Esta situación especial, que puede suponer para los aserraderos de la zona un contratiempo al terminarse la madera francesa procedente del huracán Klaus.

Ver pasar camiones con madera francesa es algo que no entienden en la zona y, ante esta situación, el alcalde de Vilviestre del Pinar, Sixto Peñaranda, señala que hay que buscar soluciones para que «la diferencia de coste se quede en casa e impedir que con ese trasiego de madera de otras zonas puedan llegar plagas a nuestros montes, que nunca han sufrido una».

Peñaranda considera que todos los sectores implicados en los recursos forestales «tenemos que sentarnos para buscar soluciones o algún tipo de ayuda para que toda la madera que llegue a los aserraderos sea de la zona», afirma, a la vez que recuerda que los pinos son de los vecinos que, en el caso de Vilviestre, están agrupados en tres asociaciones vecinales de la madera que son las que se encargan de la venta.

En Vilviestre tienen sin vender los lotes de 2009, aproximadamente unos 2.500 metros cúbicos de madera, y los de años anteriores «se vendieron forzando a la baja», afirma el alcalde.

Algunos ayuntamientos consideran que ante la debilidad del sector de la madera ha llegado la hora de fortalecer el sector forestal. «La madera, el recurso, está ahí y ante la debilidad del mercado de la madera tenemos que tratar de aprovechar la fortaleza de nuestro pinar», manifiesta De Pedro, quien asegura que «ha llegado el momento de trabajar el pinar porque cuando había buenos sueldos nadie quería ir a trabajar al monte. Ahora hay gente dispuesta a trabajar en la masa forestal, que es nuestro patrimonio, nuestra finca o huerto, y también nuestra cosecha».

Ante el aumento del paro en la zona, en buena medida por la situación de los aserraderos, desde los ayuntamientos consideran que «el pinar es nuestra principal empresa y ahora mismo, tras años sin hacerlo, está demandando empleo para realizar trabajos forestales en los tratamientos selvícolas», apunta De Pedro, para quien las energías alternativas, en concreto la biomasa, debe ser otra alternativa.

Lo cierto es que la madera, al igual que la piedra, son sectores productivos muy vinculados a esta tierra, «y son los que mantienen abiertas las escuelas», afirma Arturo Rica, presidente de Burmadera, quien también considera necesario llegar a un acuerdo entre todas las partes.

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