Tras cinco años de trámites, el municipio de Atapuerca, al que pertenece la pedanía de Olmos, ya dispone de normas urbanísticas. El Gobierno regional hizo pública ayer la aprobación definitiva de un documento que protege más de 80 por ciento del territorio, así como un centenar elementos arquitectónicos de otros tantos edificios, y limita la expansión residencial a seis sectores con una edificabilidad máxima de 116 viviendas en la primera localidad y de 74 en la segunda.
Hasta el momento, el municipio se regía por la normativa provincial, a pesar de que en 2003 se habían aprobado inicialmente unos planes urbanísticos que fueron paralizados con la entrada del actual equipo de Gobierno. El motivo, según el alcalde, Fernando Gómez, fue la existencia de «numerosos informes sectoriales negativos» y la previsión de un crecimiento residencial «vinculado» al boom de la construcción en el alfoz. «Decidimos dar carpetazo a esta iniciativa y empezar una nueva en la que se tuvieran en cuenta los valores patrimoniales de Atapuerca y su configuración, pero que no fueran unas normas de tabla rasa», asegura el regidor.
Y ese el objetivo que el Ayuntamiento ha pretendido con la aprobación de la nueva normativa, donde se preservan más de un centenar elementos arquitectónicos pertenecientes a otros tantos inmuebles, aunque ofreciendo cierta viabilidad o salida. En este punto, Gómez hace referencia a pajares, fachadas de piedra, muros o limitación de alturas. «Hemos tratado de pormenorizar y de no ser ni demasiados exhaustivos ni excesivamente permisivos; buscar un término medio para conservar los valores específicos de las construcciones y por otro lado hacerlos compatibles con el tiempo en que vivimos», precisa el alcalde. Tan solo el complejo municipal de las escuelas ha quedado protegido en su totalidad.
En cuanto al crecimiento urbanístico, las normas no contemplan grandes áreas de urbanización porque «desestructuran el núcleo del pueblo». Por eso, en Atapuerca se recogen tres nuevos sectores pegados al casco urbano o integrados en el mismo, como es el caso de las eras, con un límite máximo de edificabilidad de 116 viviendas construidas. A estas tres zonas se suman otras tres en Olmos con 74 casas. «Más del 80% del territorio ha quedado protegido de alguna manera, bien sea por su valor paisajístico, por los elementos arqueológicos o por las dotaciones culturales», explica el regidor.
Gómez subraya de las normas han contado con «mucha participación ciudadana», como así lo atestiguan las 73 alegaciones presentadas, de las que se han tenido en cuenta 51, «todas aquellas que no afectan al interés general». La mayoría de las propuestas tenían que ver con cuestiones particulares, aunque el alcalde comenta que en otras se consideraba escaso el crecimiento previsto para la localidad o no se compartía la decisión de incluir las eras de Atapuerca en las zonas residenciales.