Amaneció jarreando, pero afortunadamente para el desarrollo de la fiesta, la lluvia cesó a medida que avanzaba la mañana y la temperatura se mantuvo suave en la villa rachela, que un año más celebró su popular Fiesta de la Matanza, y ya va veinte.
Fueron en torno a 1.100 las personas que se dieron cita en la plaza mayor de Covarrubias -entre ellos, el grupo de santanderinos que desde hace años no falta a esta cita gastronómica-, para seguir en directo algunos de los ritos propios de la matanza, como el chamuscado del cerdo, su limpieza y destazado o la preparación de las morcillas, incluido el llenado de las tripas.
Y como siempre, ahí estaban los racheles, cerca de un centenar, entre vecinos y miembros del Centro de Iniciativas Turísticas (CIT), para que la fiesta fuera un éxito. Cada uno desempeña su papel, unos chamuscando y abriendo el cerdo en canal, otros preparando las mesas o asando y los demás repartiendo los productos del cerdo entre los visitantes. Además del CIT, la fiesta no sería posible sin la colaboración y aportación económica de la Asociación de Empresarios de Covarrubias.
Finalmente, se repartieron en torno a los 120 kilos de chorizo, unos 120 también de morcilla, 80 de panceta, otros 80 de morro, 60 de chistorra y 60 más de costillas. Para calentar el estómago no faltó el caldo mondongo, ni por supuesto el vino de la denominación de origen Ribera del Arlanza, con reparto de más de 120 litros, además de casi 300 barras de pan.
La Fiesta de la Matanza y la degustación popular se completó con las jornadas gastronómica porcinas, en colaboración con 7 establecimiento de la villas, en los que tanto ayer como hoy se degustan productos porcinos preparados de formas variadas y a precios asequibles. Según Óscar Izcara, presidente del CIT, la iniciativa fue ayer un éxito y los establecimientos hosteleros no dejaron de recibir gente durante toda la mañana.