Mientras que el Ayuntamiento de Medina defiende que la planta de reciclado de neumáticos y fabricación de hidrocarburos en Moneo es un ejemplo de sostenibilidad y propiciará la creación de unos 50 empleos, la Asociación Amigos de Moneo y la Plataforma Por unas Merindades Limpias insisten en que se trata de una planta experimental que a día de hoy no se sabe cómo funcionará y que el lugar elegido no precisa de esas instalaciones porque ni es una zona despoblada, ni denigrada y en la que se están apoyando otros planes de desarrollo rural y turísticos gracias a sus recursos únicos. Añaden que no están en contra de este tipo de plantas de reciclado, «pero no aquí». Ayer, ambas asociaciones tuvieron un encuentro con el concejal de Medio Ambiente, Alfonso Martínez, la edil Mónica Pérez y el técnico municipal.
Martínez puso sobre la mesa el informe solicitado a una empresa burgalesa sobre el impacto medioambiental del proyecto que valora el mismo como «asimilable al entorno y que cumple todo los parámetros legales». Romy Mozas, portavoz de los afectados, dice que el Consistorio es cada vez más consciente de la «inmensidad» del proyecto e, incluso, dice, de los puestos de trabajo que se perderán y su impacto negativo en la fauna y flora, y en la desvalorización de viviendas y terrenos. Añade que seguirán recogiendo firmas para presentar a la Junta e ir a Bruselas y que acudirán al Procurador del Común y el Defensor del Pueblo, además de la presentación de dos recursos.