El alcalde de Sotopalacios (segundo i.), junto a los tres productores locales de morcillas.
La Asociación de Comerciantes de Morcilla de Sotopalacios trabaja ya de cara a conseguir una marca colectiva privada de calidad para su productos, que no interferiría en ningún caso en otra posible calificación más amplia para la morcilla de la provincia burgalesa, como sería la IGP, objetivo largamente perseguido por los fabricantes, pero que se topa con múltiples problemas. Por el contrario, vendría a completar esa indicación, dice Ignacio Velasco, asesor de la empresa que gestiona el proyecto.
La marca privada es un procedimiento más rápido y, finalmente, cumpliría los objetivos de caracterizar el producto, promocionar la morcilla e introducirla en nuevos mercados, así como dar a conocer la propia localidad de Sotopalacios y el resto de la Merindad, haciendo hincapié en esa vinculación con la producción de morcillas y con el modo de elaboración específico de éstas. Esos mismos objetivos son los que hace ocho años sirvieron para poner en marcha la Feria de la Morcilla, que regresa el 8 de noviembre, organizada por el Ayuntamiento de la Merindad, y la asociación recién constituida. Este año, además, lo hace con una novedad como es la convocatoria del I Concurso Popular de Recetas con Morcilla de Sotopalacios’. Se espera que más de mil personas se den cita en la feria, según el alcalde, Raúl Martín. Se repartirán en torno a los 300 kilos de morcilla frita y ‘a la caldera’. El pregonero será el director general de Producción Agropecuaria de la Consejería de Agricultura, Baudilio Fernández Mardomingo.