Aunque en un primer vistazo al atravesar la puerta del Palacio, coronada con dos espléndidos medallones y un escudo, da la impresión de que aún queda mucha obra por hacer. Óscar García, director de la empresa burgalesa Fénix Conservación, asegura que no, que prácticamente son ya remates y algunos montajes de artesonado y escaleras que llevan poco tiempo y menos trabajo que él ya realizado en los siete meses que se llevan de obras. Eso significa, que a lo largo del próximo mes de octubre, Fénix Conservación ya trasladará sus oficinas y talleres al noble caserón de los Arriaga-Salamanca desde donde realizará la labor de restauración que la empresa hace actualmente en el local propiedad de la Diócesis de Burgos, en la calle Venerables.
Además, la empresa burgalesa, que adquirió el Palacio en junio del año pasado a su anterior propietario, un arquitecto madrileño, ha cerrado un acuerdo con la cadena hotelera NH por la que cede la sala noble de la primera planta, de unos 230 metros cuadrados, para eventos tales como congresos, reuniones e, incluso, banquetes. NH tendrá la exclusividad para dar los catering que acompañan a esos eventos, pero eso no significa que Fénix Conservación no rentabilice también ese espacio para la organización de actividades propias como cursos, conferencias, exposiciones y otros eventos vinculados con la actividad que desarrolla la empresa, fundamentalmente. «El uso por parte de NH para un evento es algo puntual que se desarrolla en el tiempo, puede ser un fin de semana, tres días..., pero el resto del tiempo está libre y de lo que se trata es de sacar el máximo partido a este salón y compatibilizar todas las opciones que tengamos», puntualiza Óscar García. Pensando en esos objetivos, las obras de restauración se han planteado y diseñado de modo que se puedan desarrollar las diversas actividades sin interrumpir unas con otras.
Fénix Conservación ha hecho mediante la adquisición del Palacio una apuesta por ampliar la empresa y dar una imagen pública de negocio consolidado. «Somos una de las empresas de restauración más grandes de Castilla y León y queremos que la gente nos conozca, asegura el director, que añade que buscaban un lugar emblemático, singular y con cierto interés artístico. «Esperamos que se convierta en lugar de referencia y en marca de la empresa».
Será la planta baja, concretamente el espléndido portal castellano el que albergue los talleres de restauración de pintura y escultura y el de restauración de carpintería. En otra sala de esta planta se ubicarán también las oficinas de la empresa.
Además se ha añadido en la parte norte un bloque nuevo, al rehacer parte del edificio antiguo, donde van las escaleras de acceso, ascensor, aseos, roperos, vestuarios, almacén y la cocina, que dará servicio al comedor. Se ha instalado calefacción de suelo radiante.