El cohete surcó el aire en un espacio más abierto, con más animación que nunca. Rompió su sonido sobre la plaza Mayor y las fiestas de Acción de Gracias dieron comienzo con el bullicio esperado, el de niños, jóvenes y mayores. Autoridades presentes, reina y damas, ante un público que no dejó de vitorear, quemaron sus cohetes con alegría, incluso lanzaron varios a la vez con el consiguiente susto, pero con la alegría que emanaba de los muchos visitantes y beliforanos que nunca se pierden el primer momento de las fiestas mayores: El Arranque.
Se izaron banderas y el silenció se adueñó de la plaza Mayor para escuchar la interpretación del himno de la localidad con música de la Banda Municipal y cantado por muchos de los presentes. El "viva Belorado" final supuso un nuevo y clamoroso aplauso, redoblado con el nerviosismo típico al entrar en escena los ocho danzadores y el cachibirrio que son los verdaderos protagonistas de este momento tan especial.
El Arranque, principio de unas fiestas y de un nuevo y esperanzador año, les salió como siempre, muy bien, al unísono, interpretando sentimientos generalizados de amor al terruño y ofreciendo la simpatía de un pueblo que enamora a cuantos llegan para disfrutar de estas jornadas.
Continuó la danza su primer pasacalles y tras los danzadores las peñas, todos unidos para, por última vez, recorrer nuestro vieja Ruta Jacobea que, en muy breve plazo, se verá más atractiva por la acción del Área de Rehabilitación Integral (ARI).
El acto de inicio de las fiestas estuvo presidido por el máximo responsable de la Diputación, Vicente Orden; el delegado territorial de la Junta en Burgos, Jaime Mateu, y la diputada del PSOE, Maria del Mar Arnaiz, junto a otras autoridades regionales, locales y comarcales. Todos ellos estuvieron acompañados por la reina, Eva Blanco, y damas de honor, así como por representantes civiles y militares que arroparon a la Corporación municipal en pleno, teniendo como anfitrión a Luis Jorge del Barco, alcalde de Belorado.
Los actos festivos proseguirán hasta el lunes, 7 septiembre, cuando el llamado entierro de la cebolla cierra las celebraciones.