La Escuela de Capacitación Agraria de la Junta de Castilla y León y la Asociación Provincial de Apicultores Burgaleses, retomaron ayer los cursos de iniciación a la apicultura que el colectivo lleva desarrollando desde hace más de veinte años y dirige a personas de todas las edades: «Este año ha habido más afluencia que los últimos, esto podría estar motivado por la crisis, porque algún alumno se ha quedado sin trabajo... en total tenemos 24 personas, más hombres que mujeres, y la edad media es de 50 años, aunque hemos llegado a tener alumnos de 17 y 80 años», asegura Florencio Chicote, miembro de la Asociación Provincial de Apicultores Burgaleses, profesor y coordinador de la iniciativa, que se desarrolla en la localidad burgalesa de Albillos.
Conocer la biología, las prácticas apícolas y el manejo de las colmenas, es lo que hará este veintena de alumnos durante nueve sábados no consecutivos de los meses de primavera-verano, adaptándolos a la evolución de las colonias de abejas.
utilidades. Una manera de pasar el rato, un modo de ganarse la vida, unos ingresos extra para salir del paso... cada alumno busca en el curso un interés distinto. Personas de zonas rurales, de la capital, herederos de colmenares en desuso, e incluso agricultores con ganas de reciclarse, todos ellos con un nexo en común: la abeja y su labor productiva.
Sin embargo, y para aquellos que piensen que debido a la crisis la apicultura podría suponer una buena salida, «no son los mejores momentos para meterse en colmenas» debido al alto índice de mortandad de estos insectos: «No corren buenos tiempos para la apicultura, hay apicultores que están dejando la actividad, tenemos los campos envenenados por la agroquímica y han aparecido brotes y enfermedades nuevas, exóticas; si además viene un año malo como el de este invierno, terriblemente duro, apaga y vámonos», lamenta Chicote.