Imaginen. Una casa de piedra caliza con una fachada de tonos rosados, amarillos y canela, con una torre que se ve desde el centro del pueblo y con sus ventanas y puerta adornadas con motivos inspirados en la Edad Media. Sigan imaginando a un hombre que lleva levantando esa casa once años.
Ahora dejen de imaginar porque esa casa y esa persona existen. Él es Honorio Melgosa, un ex empleado de Telefónica que hace más de una década decidió hacer la que sería la casa de sus sueños con sus propias manos. «Unos albañiles hicieron la estructura de hormigón y a partir de ahí yo comencé a revestirla de piedra», cuenta Honorio. El resultado, una casa de inspiración románica y medieval que hace que vecinos y turistas se detengan a admirarla.
Al principio este montoriano sólo dedicaba sus ratos libres a esta actividad, ahora lo hace por temporadas, sobre todo en verano. «Cuando sólo le dedicaba los fines de semana me pasaba casi las 24 horas del día trabajando, ahora son unas seis», asegura. Con sus herramientas, una maza, un cincel y mucha perseverancia y paciencia, Honorio trabaja las piedras que luego revestirán su fachada.
La materia prima la compra él en Quintanaloma, una localidad cercana a Montorio, o en una cantera de Sepúlveda. «No es un material muy caro porque la mayoría son de antiguas casas. La piedra rosa de Sepúlveda sí que cuesta un poco más, pero si tenemos en cuenta que si lo estuviera haciendo con mano de obra exterior me saldría más caro, no me supone mucho desembolso», asegura Honorio.
Para entender mejor cómo es posible que una persona tarde todos estos años en revestir de piedra una casa, Honorio cuenta que para labrar uno de los marcos de las ventanas tarda dos o tres meses trabajando unas horas al día. Producto de este tiempo son, por ejemplo, las ventanas, unos arcos de medio punto sostenidos sobre columnas con capiteles de estilo corintio, sin contar la manera tan concienzuda en la que talla el resto de piedras que adornan su fachada. Y todo ello sin haber trabajado nunca antes ni con un cincel ni la talla.
Más ideas para el futuro
Tras once años de trabajo, la casa ya está casi terminada, de hecho, ya están viviendo en ella Honorio y su familia. El interior de la vivienda sigue el mismo estilo que la fachada externa. La torre que se ve desde fuera nace desde el suelo y sube tres pisos creando una superficie redonda recubierta con la misma piedra caliza que el exterior. A ella luego se le han ido añadiendo el resto de habitaciones «de estilo moderno», explica Honorio.
A esta casa ya sólo queda darle los últimos retoques, por eso su arquitecto está pensando en qué más puede hacer. Su próximo proyecto, construir un porche que seguirá la misma línea que el resto de la vivienda.