La Asociación Provincial de Apicultores Burgaleses y la Unión de Campesinos de Castilla y León en Burgos, entre otras organizaciones agrarias, han mostrado su malestar después de que se haya producido la denegación de la ayuda para la comercialización de la miel a ocho abejeros de nuestra provincia. Desde el sindicato burgalés aseguran que es un «varapalo» bastante grande y señalan que la Junta de Castilla y León premia la cantidad en lugar de la calidad del codiciado alimento.
Ángel Subiñas, miembro de la asociación, asegura que ha existido «competencia desleal» en la concesión de ayudas, ya que hay apicultores con el mismo número de colmenas, pero a unos les dan ayudas y a otros no. El nuevo sistema elimina las subvenciones a aquellos abejeros que disponen de menos de 500 panales, lo que supone aproximadamente el 40% de todos los que hay en nuestra provincia. Con el anterior sistema, que ha estado en vigor durante más de una década, los únicos que no recibían las ayudas eran los artesanos de la miel que disponían de menos de 150 colmenas, por lo que las subvenciones se han limitado de forma considerable. «Las cooperativas apícolas y las sociedades agrarias de transformación han sido las grandes beneficiadas por el nuevo sistema», afirma Subiñas, que también recalca que hay apicultores con 100 colmenas, incluso menos, que reciben las ayudas por formar parte de estas cooperativas.
La mayoría de artesanos de la miel de nuestra provincia disponen de colmenas Alfa, tres veces más caras que las Lyen, utilizadas por la mayoría de apicultores de Zamora y Salamanca, zona en la que se encuentran el 80% de panales de la región. Estas colmenas consiguen mucha calidad en la miel, pero son más difíciles de trabajar y requieren un esfuerzo mucho mayor. Subiñas también señala que los apicultores de la zona oeste colocan panales en los terrenos de Burgos durante el verano, especialmente la zona que va desde Cuevas de San Clemente hasta Hortiguela, por lo que las abejas se dispersan y los abejeros de nuestra provincia pierden beneficios en su favor.
Otra de la cosas que han motivado el enfado de los apicultores es la fecha en que tuvieron constancia de la denegación. Uno de los requisitos para recibir las ayudas es que las inversiones en el sector debían realizarse antes del 31 de julio, condición que todos los agricultores cumplieron. Sin embargo, no recibieron notificación alguna del nuevo sistema de subvenciones hasta varios días después de que concluyese dicho plazo, por lo que el gasto realizado por estos ocho apicultores no ha quedado financiado. Al respecto, Subiñas afirma que se ha estado «a ciegas». «Nos perjudica de una forma muy grande porque si llegamos a saber cómo se iban a destinar las ayudas, no hubiésemos invertido el dinero», manifiesta el apicultor. Los abejeros solían percibir alrededor de 4 euros por colmena, por lo que los ingresos que ha dejado de percibir el conjunto de apicultores de nuestra provincia asciende a 10.000 euros.
COAG
Los responsables de la Coordinadora de Organizaciones Agrarias y Ganaderas de Castilla y León ya se pronunciaron al respecto anunciando un acto de protesta para principios del mes de septiembre ante la Consejería de Agricultura y Ganadería. En nuestra región se presentaron 310 solicitudes para acogerse a las ayudas y la Dirección General de Producción Agropecuaria ha denegado un total de 80 (entre las que se encuentran las 8 de los apicultores burgaleses), lo que representa más de un 25 por ciento del total.
COAG acusó a la Dirección General de favorecer «a dedo» a las asociaciones formadas por apicultores no profesionales, a los que se les han concedido las ayudas de todos los tipos, es decir, las que se refieren a la información y asistencia técnica y el análisis de la miel, la de racionalización de la transhumancia y las referidas a la lucha contra enfermedades y la repoblación de la cabaña apícola, con el único criterio «de que tengan personalidad jurídica propia»,