Diario de Burgos
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Provincia
Huerta de Rey / Primer encuentro internacional

Me llamo Burgundófora Cancionila

C.P.V. / Burgos - domingo, 10 de agosto de 2008
La cita "Con Nombre Propio" reúne a 287 personas de toda España y América con la curiosa condición de poseer un apelativo extraño, singular y genuino • Los topónimos "raros" cada vez son más frecuentes

Entre tanto nombre impronunciable, extraño y poco común, una se siente afortunada (o insignificante, aún no lo he decidido) de llamarse "solo" Cristina. O María. O José. «Mi nombre es Burgundófora Cancionila, pero me llaman "Fori" y soy natural de Huerta de Rey», afirma orgullosa una simpática mujer de 68 años, que explica que sus cinco hermanos también cuentan con nombres nada frecuentes. Y es que, si pueden imaginarse un apelativo singular, chocante o indecible seguramente ese nombre se haya inscrito en el I Encuentro Internacional Con Nombre Propio de Huerta de Rey, una de las localidades con los topónimos más extraños de nuestro país. Solo algunos ejemplos. Elifio, Filogonio, Fredesvinda, Nitolia, Nicereta, Trinorides, Ubiniano, Dormitila, Troadio, Vistila, Canuto (le habrá dado más de un disgusto) y así hasta 287, los nombres que se contabilizaron en la primera cita de Huerta de Rey, un pueblo con apenas 1.000 habitantes.

Arabia Claudia, natural de la localidad vecina de Hinojar, tiene solo cuatro meses «y aún no es consciente de lo especial que es su nombre», declara su madre, Nuria, que buscaba un apelativo especial para su bebé. Y no es la única, ya que no solo los mayores poseen estos inusuales nombres propios. Arandilla, con apenas dos años y apunto de ser llamada Conrada, cuenta con la denominación de la patrona de su localidad, Huerta de Rey. Por su parte, Caupolicán, Sabina y Oriana son tres hermanos de 12, 7 y 3 años, respectivamente, y oriundos de Pinilla de los Barruecos. Sus progenitores eligieron estos peculiares apelativos, en parte, para que les distinguieran sin problema en el colegio y no tuvieran que llamarles por el apellido. «Por ejemplo, en clase de la mediana hay tres niñas que se llaman Sara», apunta su madre.

El curioso objetivo de este encuentro se ha centrado en congregar al mayor número de personas con los topónimos más genuinos de cualquier lugar del mundo. Desde el continente americano se acercaron hasta la villa argentinos, venezolanos, colombianos y californianos, todos veraneantes en la provincia. También acudieron de diversos puntos de la geografía española, como desde Valladolid, Badajoz, Soria, País Vasco, Valencia, Murcia, Sevilla, Madrid, Valencia o el caso de los dos Firmo, padre e hijo, que se enteraron de este encuentro por la radio y decidieron acercarse desde Almería para conocer a uno de los pocos Firmo que hay en España, por supuesto, natural de Huerta de Rey.

Un nombre traumático

«Si pongo un nombre raro a mi hijo, ¿le puedo causar un trauma para toda la vida»? Esta pregunta se la plantean muchos padres a la hora de elegir el nombre de sus pequeños. El filólogo Joseph María Albaigés i Olivart, autor del libro "Los curiosos nombres de Huerta de Rey", explica que él no los define como raros ni chocantes, «ya que la rareza depende de lo que le suene mejor a las personas, del lugar y de la época». Este escritor se fascinó por los topónimos curiosos de Huerta de Rey y quiso dotarlos de rigor lingüístico y profundizar en su historia. A su juicio, no existen nombres feos. El poder del entorno es muy poderoso, «pero yo reivindico que a la gente no tiene que tener ningún complejo por esto». El especialista añade que cada vez está siendo más habitual el uso de nombres poco frecuentes entre los más pequeños «hecho que enriquece la lengua», apunta. Los orígenes más notables de nombres son los griegos y los latinos, pero también existen los hebreos, los germánicos y los árabes, entre otros.

El origen de "los raritos"

El promotor de este I Encuentro Internacional, José Ángel Sebastián Rica, afirma que la coincidencia de nombres y apellidos provocaba muchas dificultades para el reparto de la correspondencia, con cuestiones relacionadas con Hacienda y, especialmente, en la división de las herencias, dado que era también frecuente que cuando moría el hijo de alguna familia se pusiera el mismo nombre al siguiente. De esta forma, a finales del siglo XIX el secretario del Ayuntamiento de Huerta de Rey, Adolfo Moreno Díez, fomentó llamar a los recién nacidos con antropónimos extraídos de un martirologio romano con el objetivo de evitar la repetición de apelativos. De esta forma surgió la gran idea, que se ha convertido en uno de los mayores atractivos de la localidad.

Durante la jornada de confraternización, que comenzó a las 10 de la mañana con una misa, se descubrió una placa homenaje al Nombre Propio y los foráneos pasearon por las calles de la villa para conocer sus encantos. Los casi 300 inscritos recibieron un diploma acreditativo de participación y disfrutaron después de un almuerzo comunitario en los parajes de la localidad.

Sin embargo, la mayoría de ellos, y de los que cuentan con nombres mucho más comunes, desconocen el verdadero origen de su apelativo. Detrás de las implicaciones familiares, sociales, religiosas, culturales e incluso sexuales, los nombres encierran significados sorprendentes. Es la fascinante historia de las palabras. Pero, ¿le gusta realmente su nombre?, ¿por cuál lo cambiaría?

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