Me desperté aterrorizado. Fue este miércoles por la noche. Había tenido un sueño irracional. Si. Como lo oyen. Casi una pesadilla. Había soñado que nuestros socialistas ofrecían el número dos de su lista a la Madre Teresa de Calcuta. ¿Se imaginan? El candidato Luis Escribano también aparecía en mi alucinación. Declaraba en televisión todas las virtudes políticas de su pretendido fichaje. Su independencia. Su bondad personal. Su gran implicación con lo social. He de confesar que inmediatamente me coloqué el pijama de salir de casa; y huí de mi cama. ¡Necesitaba terapia! Qué otra cosa si no. Así que allí me planté. En el quicio de la puerta de mi psicóloga; y en el marrón barato de su diván de skay.
Afortunadamente la cosa funcionó. Los sueños, sueños son -me explicó la doctora-, por eso son irracionales. Además -seguía hablando sin parar- esté tranquilo: si es totalmente irracional pensar en un partido tan indecente como para usar en su beneficio la imagen de la Madre Teresa, mucho más que eso ¡ya de locos…! sería imaginar que alguien como ella cediese a la tentación.
La sesión hizo su trabajo. Y la minuta por supuesto que también. Regresé a casa. Allí traté de relajarme hojeando Diario de Burgos. Pero mi calma no duró. No. Porque esta vez no se trataba de un sueño. O eso creo. Era real. Y como noticia más nueva que buena: ¡Purificación Santamarta iba de número dos en las listas socialistas para el ayuntamiento! La decepción fue morrocotuda. Al menos para mí. Así que la pagué -ya se imaginan- con mi terapia de mierda. ¡Devuélvame la pasta, doctora! ¡Vaya estafa! He de decirles que mi terapeuta ni se meneó. Todo lo contrario. Me respondió muy serena: debería cobrarle el doble a usted -sentenció-, porque en mi terapia, hoy, ha aprendido dos lecciones, y no una.
Colgué el teléfono disfrazado de bochorno. Pero luego lo entendí. Porque mi psicóloga tenía razón. Miren ustedes por dónde, solo soñando, ya ven, esta semana he aprendido dos cosas: una, que el partido socialista no muestra ningún respeto por la imagen de nadie si de lo que se trata es de trincar papeletas; y dos, la más importante, que Purificación Santamarta no es la madre Teresa de Calcuta. De locos…