Parece mentira, pero hasta ahora no se había planteado en serio aprovechar el riquísimo potencial de dos valores de nuestro Patrimonio (Clunia y Valpuesta) que han estado un tanto ayunos de marketing. Sí que es cierto que, desde hace décadas, Clunia ha sido estudiada en campañas de investigación cuyos resultados, a fecha de hoy, son espectaculares. Tras casi 40 años desde que comenzaran las excavaciones, podemos señalar que nos encontramos ante uno de los yacimientos romanos más importantes de España. Ya es el momento de dar un paso adelante y tratar de rentabilizar económicamente esa riqueza patrimonial y buscar fórmulas de explotación sostenible de esta ciudad romana. La Diputación, a quien debemos el esfuerzo de la recuperación del yacimiento, se ha puesto manos a la obra a través de la creación de un consorcio que pretende unir esfuerzos en este sentido. Clunia debe estar llamada a convertirse en un elemento fundamental de la rica oferta turística del sur de nuestra provincia.
Si La Ribera cuenta con grandes posibilidades de dinamización a través de su Patrimonio, no menos tiene el norte de Burgos, necesitado en estos momentos de talento para buscar soluciones al cierre de Garoña que, si se consuma, supondrá un golpe muy duro para la zona. La investigación filológica y paleográfica está demostrando la importancia del Cartulario de Valpuesta en la fijación escrita del español. Esto convierte a esta localidad en otro de los referentes míticos de nuestro idioma junto a Silos y San Millán de la Cogolla. Pero además, este hecho tiene una magnífica apoyatura en el territorio, como hace pocas semanas comentaba en esta misma sección Juan Carlos Elorza. Un legado arquitectónico espectacular (colegiata, casas señoriales) y paisajístico (de gran variedad y riqueza) hacen de Valpuesta uno de los centros históricos más significativos de Burgos. La Fundación, promovida recientemente por la Diputación, tendrá el reto de empujar en la dirección correcta hacia su recuperación, difusión y puesta en explotación. Bien gestionadas, las «marcas» de Clunia y Valpuesta harán crecer el conocimiento de Burgos y multiplicarán sus posibilidades turísticas.