En estos tiempos de crisis y negros nubarrones no deja de ser sorprendente el anuncio de una inversión de 50 millones de euros, más de 8.319 millones de las antiguas pesetas, en una zona rural de la provincia, en concreto en Caleruega, para poner en marcha un gran complejo deportivo -con dos campos de golf-, una zona residencia y crear unos cien empleos, lo que no está nada mal teniendo en cuenta que se trata de un municipio con unos quinientos vecinos censados.
La apuesta empresarial parece firme y el alcalde, que lleva muchos años peleando por su pueblo y mejorar la calidad de vida de sus vecinos, lleva trabajando más de un año en este proyecto que, además de la inversión anunciada, requiere otro tipo de actuaciones, en especial en la mejora de las infraestructuras y comunicaciones. Por mal camino no se puede llegar a buen pueblo y cualquier inversión requiere de unas buenas carreteras, máxime si la previsión es que unas 20.000 personas se acerquen anualmente a Caleruega para disfrutar de ese complejo.
Los primeros pasos de este ambicioso proyecto ya se han dado y ahora lo importante es que los plazos se cumplan y que, como dice el alcalde, en un año comiencen las obras y Caleruega se convierta en un referente turístico dentro de la Ribera del Duero, comarca que a sus atractivos y numerosos recursos, como el vino, lechazo y el arte, podrá añadir el de la práctica del golf.
Un proyecto de estas características es el sueño de cualquier alcalde porque garantiza que su pueblo seguirá vivo durante muchos años, sus vecinos tendrán trabajo y la localidad se situará en una posición destacada del mapa turístico de la provincia y del país.
Ahora es de desear que la tramitación administrativa sea ágil, no como ocurrió en otros casos, y que las trabas y alegaciones sean mínimas. Una inversión como esta hay que pelearla y no se puede dejar escapar.