Se acabó la semana de la movilidad. Diversas actividades nos han recordado la necesidad de cambiar de hábitos y utilizar medios de transporte más sostenibles, como la bicicleta, las piernas o el autobús urbano. Y qué mejor para promocionar el transporte público que éste sea gratis, aunque sea sólo por un día. Estupendo. Pero estas pequeñas iniciativas deben tener continuidad, y todavía está pendiente la reestructuración general de las líneas de autobuses, que se anunció con mucho boato por el Ayuntamiento de Burgos y entonces se consideraba imprescindible para poder adaptar este servicio público al siglo XXI. Se modificaron un par de recorridos y nunca más se supo. Pero la necesidad sigue ahí.
Para que el transporte público sea atractivo debe ser competitivo. Es decir, que el ciudadano pueda comprobar que viajar en bus es más rápido y económico que hacerlo en su vehículo particular. Y para ello es imprescindible jugar con ventaja, habilitando de una vez carriles específicos para autobuses urbanos e incrementando las frecuencias en algunas líneas. No sirve la excusa de horarios adaptados a la demanda. Si el servicio mejora, seguro que también aumentan los usuarios. Otra propuesta es el uso de la bicicleta. Pero en Burgos hace frío. Sí, es cierto, pero no más que en el centro y norte de Europa. Hemos avanzado mucho en carriles bici, pero queda mucho por hacer. Comenzando por aparcamientos. No puede ser que quienes la utilizan, que cada vez son más, tengan que recurrir a las farolas o los árboles para encadenar su bici.
Yo ayer puse mi granito de arena, dejé el coche aparcado … y sigo vivo.