Nuevo modelo de producción. Parece ser la panacea a los problemas derivados de la crisis económica y al futuro de la industria, pero de momento por no contar, nuestros políticos no han contado ni con los ingenieros del ramo, que deberían ser los que más conocen a efectos de la transformación de nuestras fábricas. Recientemente, Javier Cobo, presidente del Consejo General de Colegios Industriales (también lo es del de Burgos), lamentaba que todo el conocimiento que tienen adquirido no solo por su formación específica sino también por su larga experiencia -en esta provincia hay más de setecientos y muchos de ellos gerentes o directores de empresas- no fuera demandado en estos momentos, donde quizá algunas plantas pudieran cambiar precisamente ese modelo de producción que ahora se ha quedado obsoleto, donde se podrían ahorrar costes, muchos de ellos energéticos, o una transformación de la elaboración en otro tipo de productos o derivados.
En Burgos hay una iniciativa, de la que ya he hablado en este espacio, que tiene mucho que ver con el nuevo modelo de producción, de innovación y de desarrollo, que son las palabras mágicas de este momento. Se trata del Área Burgalesa de Investigación (ABI), surgida al amparo de este periódico, con el esfuerzo de varios burgaleses que trabajan en la Unión Europea y la colaboración de numerosas entidades, y donde el impulso se está gestionando desde el área de transferencia de conocimiento de la UBU (t-cue) que dirige el vicerrector de investigación y además cuenta con un equipo cualificado, pero sobre todo entusiasmado en lograr la verdadera colaboración entre la Universidad y la empresa, y que desde la administración regional se ha nombrado un comisionado especial porque nos jugamos todos mucho.
Esta Área se inició para conocer qué investigación realizaban las empresas en Burgos y de qué manera podían interrelacionarse los procesos, también para acudir a la financiación europea que incluye numerosos capítulos donde se podrían acudir desde Burgos. Ya se han realizado varios encuentros y marcha aparentemente por el buen camino, aunque habrá que darle tiempo al tiempo y medios para la oficina del "t-cue", pero de momento están preparando ya un segundo encuentro, el primero tuvo lugar el pasado verano y contó con más de cien asistentes, dirigido de nuevo a directivos, gerentes y responsables de pymes y grandes empresas, al personal de investigación de la Universidad y a organismos relacionados con el I+D+i, para intercambiar información, conocer la financiación del I+D en la Unión Europea y por ejemplo asumir retos, como la excelencia en la innovación.
Me parece particularmente importante el intento de realizar varios talleres paralelos dedicados a las pymes, la agroalimentación, la automoción y la industria, la energía y la cultura y el patrimonio, áreas donde Burgos tiene mucho que decir y donde innovar debe significar algo más. De momento, la ministra Garmendía y el presidente Zapatero en este campo están matando moscas a cañonazos.