Tiempo hay -poco- para afrontar la crisis en profundidad, para reunirse en palacios o en el Congreso, para pactar grandes cambios en la economía o salidas airosas de este trance. Pero al margen de esas grandes decisiones, hay una especie de triángulo maldito que encierra y ahoga a los que de verdad generan empleo y riqueza en España: las pymes y los autónomos. ¿Quién se opone a romper esos tres barrotes asfixiantes? ¿Se necesitaría consenso o solo dependería del Gobierno?
Me refiero a la morosidad a la hora de pagar, a la absurda y abusiva medida de ingresar un IVA que aun no se ha cobrado -y puede que ni se cobre- y a que se hagan verdad lo que hoy solo son spots de publicidad de los bancos: que el crédito llegue a autónomos y pequeñas y medianas empresas antes del derrumbamiento.
Si la morosidad de los particulares es catastrófica, la de las administraciones resulta inmoral. Muchísimas pymes y autónomos trabajan en España para ellas de forma directa o indirecta y el retraso espectacular en los pagos de ayuntamientos, diputaciones, comunidades... genera una suerte de caída en dominó que antes lograba salvarse mal que bien gracias al segundo barrote del triangulo: las líneas de crédito de bancos y cajas.
Pero aquello se acabó. Cajas y bancos han cerrado esa salida que era el único respiro para los pequeños y que había funcionado sin problemas porque se sabe que las administraciones no van a quebrar y que tarde o temprano ingresarían lo adelantado. Pero llegó la crisis y con ella se cerraron de golpe -a veces ilegalmente- esas líneas de crédito que eran las que, además, permitía a pymes y autónomos cumplir con una obligación que de absurda ha pasado a dramática y letal: adelantar un IVA al Estado que realmente no se ha cobrado y que ni se sabe si se cobrará o no. Si a esto le añadimos la próxima y muy discutible subida de este impuesto, el panorama puede ser desolador. Estamos ante una estupidez que siempre me ha parecido un abuso de poder digno de ser estudiado por el Tribunal Constitucional; eso y la tiránica obligación de todo empresario de afiliarse y pagar a la Cámara de Comercio sí o sí.
De los tres barrotes de este triángulo se ha hablado un millón de veces; los partidos ven urgente solucionarlo. ¿Qué o quién frena que estas cosas se arreglen ya? Imagino que habrá razones, pero sería bueno que las supiéramos todos. Y lo que sería aun mejor es que de la misma forma que hay decretazos para los controladores aéreos, el Gobierno hiciera lo mismo en este tema. Pero ya, sin esperar a mesas ni pactos. Solucionar al menos dos de estos problemas (el IVA y la morosidad) está en sus manos y en el BOE y el tercer barrote podría estar en el ICO y/o en presionar seriamente a bancos, y sobre todo a cajas, para que hagan verdad lo que hoy solo venden como reclamo publicitario que nadie cree.
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