No sé en cuántas "guerras" estamos metidos en Castilla y León y en Burgos, pero lo cierto es que nuestros políticos nos regalan cada legislatura mil y una estrategias y planes que no acaban de cuajar porque lamentablemente detrás de ellos solo hay enunciados, cuando no simple humo. Confieso que he perdido la cuenta de cuantísimos millones se van a dedicar en los próximos años a los cientos de programas bienales, trianuales, quinquenales que nos venden día sí y día también. La última iniciativa y a la que están dando vueltas los pensadores autonómicos no es una estrategia, la cosa ha sido rebautizada como agenda, agenda de población por más señas. No suena mal, pero ésta, como otras agendas en esta Comunidad nuestra, llega un pelín tarde y con más fuelle mediático que financiero. Llevamos años intentando poner remedio a la hemorragia de la despoblación y a nuestros preclaros próceres se les ocurre poner en marcha autobús ahora, cuando estamos metidos hasta el corbejón en la recesión, con colas de parados que dan vuelta y media a las oficinas del Ecyl y eres cerrando empresas.
Mira que no ha habido ocasión en esos años de vacas gordas de armar, con fondos suficientes y con alegría inversora, una estrategia real para fijar población al territorio. Ahora el presidente Herrera ha tenido que tirar de todas las consejerías para sumar millones, que no son ni más ni menos que los ordinarios, los que tocaba invertir en los años venideros y poco más. Como no salgamos de la crisis y la economía no se reactive pronto, a la agenda de población le sobrarán muchas hojas. Esperemos que se ponga toda la carne en el asador y Castilla y León se convierta de verdad en tierra de oportunidades.