El disidente Guillermo Fariñas, en huelga de hambre, junto a su médico.
Las relaciones de Cuba con la Unión Europea (UE), que España y otros países buscaban normalizar, volvieron ayer a empeorarse tras la condena del Parlamento Europeo (PE) a la muerte del disidente Orlando Zapata y la instantánea réplica de La Habana con una andanada de insultos.
La Asamblea Nacional cubana acusó al PE de manipulador, mentiroso y tergiversador, de cinismo y discriminación, e incluso de causar la muerte de niños en países pobres, en respuesta a la condena sobre Zapata y la demanda de libertad «inmediata e incondicional» de los presos de conciencia de la isla (unos 200, según fuentes de la disidencia).
Conservadores, socialistas, liberales, verdes y euroescépticos se unieron para condenar «con firmeza» al Gobierno del general Raúl Castro, por 509 votos a favor, 30 en contra y 14 abstenciones.
El Parlamento calificó de «evitable y cruel» la muerte del albañil Zapata, de 42 años, al cabo de una huelga de hambre de casi tres meses, para pedir mejor trato carcelario, según la familia.
El texto «deplora la ausencia de todo gesto significativo» del general Castro ante los llamamientos de la comunidad internacional para que respete los derechos y libertades fundamentales.
Al mismo tiempo, rechaza considerar la Posición Común que rige las relaciones de la UE y Cuba, que La Habana pide eliminar porque condiciona la normalización de las relaciones al respeto de los derechos humanos y una apertura democrática.
La revisión de esa política, que impulsa especialmente el ministro español de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, quedó ayer muy cuestionada, según adelantaron en La Habana varios diplomáticos y analistas políticos.
Gesto humanitario. Entretanto, el disidente Guillermo Fariñas continúa en huelga de hambre desde hace 16 días, en su casa de la ciudad central de Santa Clara. El periodista, de 48 años, pide a Castro un gesto humanitario: que al menos excarcele a 26 presos de conciencia que están enfermos.
Fuentes diplomáticas y de la oposición aseguran que varios opositores más, entre ellos el ingeniero Félix Bone, se han declarado dispuestos a recoger el testigo de Zapata y Fariñas y hacer ayunos si el segundo también fallece.
La respuesta cubana al Parlamento fue instantánea, mediante un comunicado de la Asamblea Nacional distribuido por el Gobierno después de conocerse la votación en Estrasburgo. En él se dice que el texto manipula sentimientos, tergiversa hechos, esgrime mentiras y oculta realidades».
Añade que es una muestra de «profundo cinismo» y que estuvo precedido «de una campaña concertada por poderosas empresas mediáticas, fundamentalmente de Europa, que han atacado ferozmente a Cuba».
«Cuántas vidas de niños se han perdido en las naciones pobres por la decisión de los países ricos, representados en el Parlamento Europeo, de no cumplir sus compromisos de ayuda al desarrollo», acusa en el documento el Legislativo cubano.
«El pretexto utilizado -prosigue- ha sido la muerte de un recluso, sancionado primero por cometer un delito común y luego manipulado por intereses norteamericanos y de la contrarrevolución interna, quien por voluntad propia se negó a ingerir alimentos a pesar de las advertencias y la intervención de varios especialistas sanitarios».
El Gobierno cubano no reconoce que haya presos políticos, los califica de delincuentes comunes y acusa a la mayoría de los disidentes de «mercenarios» al servicio de Estados Unidos.
Fariñas, inconciente. El disidente cubano Guillermo Fariñas, en huelga de hambre y sed desde hace 16 días, fue hospitalizado anoche tras sufrir un nuevo desmayo, una semana después de haber sido llevado al hospital por primera vez en estado inconsciente y deshidratado.
El opositor perdió el conocimiento en su casa de Santa Clara, ciudad del centro de la isla, y fue trasladado al hospital provincial Arnaldo Milian Castro por familiares y periodistas que se encontraban visitándolo.
El médico personal del disidente, Ismel Iglesias, declaró que Fariñas amaneció «totalmente deteriorado», con presión baja, taquicardias y síntomas visibles de deshidratación. Poco antes del desmayo, el director de un policlínico del sistema de Salud pública lo visitó con otros doctores y le pidió que lo acompañara en una ambulancia a una institución médica para hacerle un chequeo profesional, dado su deterioro.
El psicólogo y periodista de 48 años agradeció la «profesionalidad y humanidad» con que los sanitarios lo trataron, pero insistió en que le tomaran las muestras en su casa de Santa Clara, 280 kilómetros al este de La Habana. Poco después, sufrió el colapso.
Fariñas comenzó su protesta hace dos semanas para pedir la libertad de 26 presos políticos cubanos muy enfermos y por la muerte del también disidente preso Orlando Zapata Tamayo tras un ayuno de casi tres meses.
El disidente denunció el pasado miércoles que agentes de seguridad de la isla se están haciendo pasar por autoridades diplomáticas españolas para generar un «clima de confusión».
Licet Zamora, portavoz de Fariñas, manifestó que el pasado lunes recibieron una llamada de un hombre que se identificó como el responsable de Asuntos Políticos de la Embajada de España en La Habana, Carlos Pérez, quien ese mismo día había ido a la casa del disidente para hablarle de la propuesta del Gobierno de Castro de ser acogido en territorio español.
Zamora comentó que el propio Pérez desmintió el pasado miércoles haber hecho esta llamada.