Quien diga que no ha tenido el impulso de tocar un cuadro alguna vez, que arroje la primera piedra. De hecho, solo unos pocos habrán cumplido con ese deseo antes, claro, de salir velozmente de cualquier exposición escuchando los gritos de algún artista. Pero no todos los deseos acaban así, porque un joven pintor burgalés se ha pasado cinco días en el Albergue Juvenil Fernán González para crear una muestra que se puede sentir entre los dedos.
Marcos Mesa acaba de estrenar sus 30 primaveras pero tiene sus cosas claras y es atrevido. Por eso ha sido capaz de crear una serie de lienzos para que las personas con ceguera parcial y total puedan disfrutar del arte sintiendo cada una de las texturas que componen un cuadro.
Un buen número de usuarios de la Asociación Nacional de Ciegos Españoles, Once, provenientes en este caso de Aranda, Burgos y Miranda pasaron la mañana sintiendo en sus manos cada uno de los trazos de este prometedor artista que pintaba, al comienzo de su carrera, con pintura más visual. «Haberme criado en Castilla y León quizás me ha dado ese carácter un poco rústico y tienes la posibilidad de tocar las cosas mucho más y no solo se ven. Mi carácter también es rústico y tal vez haya sido eso lo que me llevó a intentar transmitir esa experiencia táctil a los demás», dice.
El proyecto de Pintura y tacto, que el Instituto de la Juventud de Castilla y León impulsó a través del Programa Jóvenes en Residencia, nació en la Universidad de Barcelona donde Mesa estudió Bellas Artes pero cobró relevancia como dice Mesa «por azar».
«Recuerdo una exposición en la Feria de Arco en Madrid en la que un chico puso la palma sobre la pintura y la recorrió con mucho interés. Está claro que en sitios como ése, eso está prohibido. Su reacción fue como el detonante, y luego vino otra situación similar que acabó por empujarme a pintar para que la gente pueda tocar», recuerda.
Aunque su obra es para todo tipo de público, Mesa estuvo cinco días en el Albergue Fernán González preparando esta obra destinada a las personas con ceguera parcial o total.
Sensaciones
El recorrido guiado por el artista fue pausado y cargado de sensaciones. Esas sensaciones que Mesa esperaba encontrar en los rostros de aquellas personas invidentes cada vez que descubrían una letra, una textura o cuando solicitaban al artista que les describa el color.
Mesa ha utilizado materiales un tanto peculiares pero a la vez muy usuales: pinturas con carga (con recarga de arenilla), látex que dejan una textura plástica, tierra recogida de elementos arcillosos del campo. Los materiales no son, nada usuales en la pintura tradicional pero sí en la moderna y también contemporánea.
Lo que esperaba este joven burgalés era conseguir esa interacción de los usuarios de la Once con la obra, y lo consiguió. «Son ellos los que pueden, realmente, proporcionar un valioso testimonio de lo que sienten», dice.
El pintor, durante el recorrido, se encargó de explicarles a los visitantes que para él era un honor transmitir un mensaje de color a quienes pudiesen percibirlo con el tacto y que la obra acababa justamente con la exposición.
«Si alguien puede ser maestro y hablarnos más de cómo se siente una obra de arte a través de la piel son ellos, por eso, su opinión es también mi nota», afirma.
La obra de Mesa también pasará a decorar el Albergue una vez concluya la muestra en el edificio de la Junta de Castilla y León. En las paredes del Fernán González será posible admirar los colores de la tierra y también tocarlos.