El Ayuntamiento de la localidad burgalesa de Aranda de Duero ha decretado hoy tres días de luto oficial por el fallecimiento en un tiroteo en Afganistán del Guardia Civil Abrahán Leoncio Bravo Picallo.
El alcalde de la localidad, Luis Briones, ha confirmado que se ha convocado para mañana a las 12.00 horas una concentración ante las puertas del Ayuntamiento, donde se guardarán cinco minutos de silencio, mientras que las banderas ondean ya a media asta. El primer edil ha confirmado también su presencia en el funeral que se celebrará en Logroño, donde estaba destinado el agente.
Aunque nacido en Galicia, el agente fallecido se trasladó junto a su familia a Aranda de Duero con apenas unos días de vida, localidad en la que siguen residiendo su madre Rosa y su hermana Diana.
La Calle el Parque del Barrio de Santa Catalina, donde tiene su residencia la madre del alférez, acogía con consternación la noticia y el domicilio familiar recibía la visita de allegados, amigos y cargos de la Guardia Civil que han dado apoyo psicológico a la familia.
El ataque
Los dos guardias civiles y un intérprete españoles murieron hoy en una base militar en la provincia afgana de Badghis, víctimas de un ataque reivindicado por los talibanes.
El capitán José María Galera Córdoba, el alférez Abraham Leoncio Bravo Picallo, y su traductor, un español de origen iraní, perdieron la vida en la base mientras instruían a un grupo de 47 agentes afganos, momento en el que el conductor de uno de ellos les disparó con un fusil de asalto, según informó en Madrid el ministro español del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba.
El autor de los disparos, que falleció tras ser abatido por la Guardia Civil, era chófer de uno de los dos agentes españoles, al parecer del capitán.
Antes de que el ministro diera detalles sobre lo que describió como "un atentado premeditado" de un "terrorista", el gobernador provincial, Dilbar Jan Arman, había precisado a Efe, ante las primeras informaciones que apuntaban a que podría tratarse de un policía, que el agresor era un chófer que mantenía "contactos con los talibanes".
"Estaba todo planeado", afirmó Arman, que acusó a los insurgentes de haber orquestado tanto la acción armada como una manifestación posterior que tuvo lugar en las calles de la capital provincial, Qala-e-Naw.
En un comunicado en pastún colgado en su portal web, el movimiento talibán afgano se atribuyó la responsabilidad de las muertes.
"Ghulam Sakhi (el autor de los disparos) tenía contacto con nosotros desde hace dos meses, y planeamos el ataque. Han muerto cuatro soldados españoles y ocho afganos", sostuvieron los insurgentes, que acostumbran a exagerar las bajas de las fuerzas internacionales y propias.
Al saber de la muerte de Sakhi, unas 2.000 personas se echaron a las calles de la ciudad, aunque sólo unos 200, según las autoridades españolas, llegaron hasta la base.
Las autoridades provinciales confirmaron a Efe que los manifestantes rompieron las ventanas de la oficina del gobernador, pero éste aseguró luego que la situación está "bajo control".
Un médico del hospital de Qala-e-Naw dijo a Efe que hasta el momento han ingresado en el centro hospitalario dieciocho heridos, dos de ellos graves, por heridas de bala recibidas durante la manifestación.
Los dos agentes fallecidos estaban integrados en una misión de adiestramiento de la OTAN para el entrenamiento y formación de la Policía afgana.
Durante los últimos tres años, el movimiento talibán, con sus principales bastiones en el pastún arco sudoriental afgano, ha extendido su influencia al oeste y al norte, donde cada vez se registran más enfrentamientos armados, aún sin la intensidad del conflictivo tercio meridional.