Mientras muchos han regresado de sus vacaciones y otros se preparan para disfrutar del primer baño en el mar, tres mirandeses ya tienen listas sus maletas pero no precisamente para descansar sino para emprender hoy mismo un viaje solidario cuyo destino está fijado en la ciudad rumana de Bucarest.
La idea original del viaje era efectuar el recorrido entre la capital de España y Mali, pero los secuestros perpetrados en Mauritania obligaron a la organización del desafío a cambiar radicalmente el itinerario por no poder ofrecer garantías. Así surgió este trazado con paradas en Turquía y en Rumanía por lo que estos tres mirandeses "de adopción" debieron echar por la borda el trabajo realizado y ajustarse a este nuevo desafío.
Curiosamente ninguno de los tres aventureros ha nacido en la ciudad pero la sienten como propia porque han pasado ya aquí más de la mitad de su vida. Rafa Pérez Camacho nació en Madrid y es maestro de Educación Física, Ricardo González Rojas es empleado de Mercedes-Benz en Vitoria, ciudad donde vino al mundo hace 37 años, mientras que José Manuel Soler Mayoral es el único burgalés de la expedición y trabajador de la fábrica Michelín.
La ruta
El recorrido es libre aunque es la organización la encargada de establecer las pruebas que deberán completarse a lo largo de una ruta que atravesará además Francia, el Principado de Mónaco, Italia, Eslovenia, Croacia, Bosnia y Herzegovina, Serbia, Albania y Macedonia antes de los dos destinos finales. El regreso a la Península será en avión.
Lo que empezó al tropezarse con un recorte de periódico hace un año se transformó en una aventura generosa en vacaciones. Se estima que los tres protagonistas cubrirán un camino de aproximadamente 5.000 kilómetros antes de regresar a España aunque casi todo el coste del periplo ascenderá a unos 7.000 euros que saldrán casi en su totalidad de sus propios bolsillos, algo más de 2.000 euros por persona.
La organización sólo pone como normas los eventos de salida desde Madrid y los de llegada a Estambul, asegurar un compromiso recaudatorio de al menos 500 euros destinado a proyectos benéficos, y para el resto «tienes que buscarte la vida», apostilla Rafael, dejando claro que la donación del vehículo, un Volvo 850 del año 1993 regalo de su hermano a la causa, es una decisión voluntaria del grupo, un acto que se realizará el 14 de agosto en Bucarest.
Serán alrededor de 12 equipos los que competirán durante 15 días en diferentes pruebas de tenor social, solidario o ecológico. En la misma salida de la competición, cada uno de los grupos recibirá una lista de cien posibles pruebas que se pueden realizar en ruta aunque es «imposible» realizarlas todas porque no hay tiempo suficiente», piensa Rafael.
En algunos casos, alguno de los desafíos tiene un destino impuesto; otros, como donar sangre en un hospital, se pueden solventar en cualquier parte del recorrido aunque deberá quedar certificado también con una fotografía. Pero no toda la lista tiene el mismo tenor porque en Venecia el reto es más divertido ya que hay que darle un beso a un gondolero o plantar un árbol en Marsella.
Los beneficiados
Este grupo de entusiastas han decidido que sea la ONG Intermón Oxfam la receptora del donativo. Una colectivo que trabaja en más de 50 países de África, América y Asia y que cuenta con programas de desarrollo y acción humanitaria en los que se fomenta el comercio justo y se promueve campañas de sensibilización social. Medio millón de colaboradores brindan su tiempo a Intermón Oxfam.