Las 70 cuadrillas que desfilaron ayer entre las calles San Agustín y La Estación se lucieron. Y por si alguien dudaba de cómo estarían los alegres sanjuaneros tras dos días y más de fiesta ellos, echaron el resto. Lo dieron todo en un Desfile colorido, animado y donde se derrochó color y calor popular por los cuatro costados.
Desafiando las aún altas temperaturas, los que no tomaban parte de la marcha de las blusas buscaron su sitio sobre la peatonal. De hecho, media hora antes de que los sanjuaneros se lucieron, en La Estación ya no había lugar ni para pasar.
Mientras la Cruz Roja "vigilaba" en sus paseíllos con las bicicletas, más de uno aprovechó para hacer una pausa y descansar antes de comenzar su recorrido a la espera de tener algunos minutos para el avituallamiento. Pero no hubo. El Desfile del blusa empezó con puntualidad británica a las 20.30 horas y con el primer cohete lanzado al aire todos supieron que había que darlo todo. Y así fue.
La peña de San Juan del Monte de Burgos hizo los honores e inauguró el acto como el año pasado. A ellos les siguieron las peñas que estaba de aniversario, Los Rondas, Los Siempre Alegres y los Chaturangas con sus blusas negras y blancas, sus serpentinas y sus decenas de globos negros.
Los niños fueron protagonistas del Desfile una vez más por su alegría, espontaneidad y ausencia de cansancio como en el caso de El Desastre, Los Veteranos, Los Barbis o El Cachondeo.
Hasta altas horas. Después de lucirse en el Desfile, los sanjuaneros disfrutaron de la Verbena hasta altas horas de la madrugada y hoy, muy temprano será el turno de acompañar al Santo de regreso a la gruta y de acabar las fiestas con la esperada y popular romería en La Laguna.