Las obras están contratadas desde hace semanas y sólo falta que el Ayuntamiento otorgue la oportuna licencia de obras. Aún así, la reforma de la sede de Cruz Roja tendrá que esperar. Hasta nueva orden, los operarios no podrán comenzar a trabajar para convertir el viejo edificio de la calle San Agustín en un espacio más cómodo, mejor distribuido y sobre todo más accesible.
El problema es que Cruz Roja no ha conseguido un local donde trasladar todas sus actividades mientras duren los trabajos, y esto también afecta tanto a los pacientes oncológicos de Giafys como a los Donantes de Sangre. «Ellos se vendrán donde vayamos nosotros», afirma la presidenta, Rosario Fernández. Por su parte Ampaf, que también trata a los enfermos de fibromialgia en Cruz Roja, ya ha llegado a un acuerdo con Aspodemi.
Así las cosas, Fernández lleva cuatro meses tratando de que distintas administraciones públicas les cedan una lonja por ese medio año de obras. Pero la respuesta ha sido siempre negativa. Lo han intentado incluso con los antiguos locales del Instituto de la Seguridad Social, así como con los de la Tesorería, ambos en la calle Condado de Treviño. No ha habido suerte. En los primeros, el Ayuntamiento tiene previsto construir un centro juvenil «y nos dijeron que lo iban a arreglar de forma inmediata, que no nos los podían dejar», señala la presidenta, mientras que los segundos también han sido cedidos a UGT, y quieren empezar pronto con la reforma.
Pero ha habido más. También han pedido sus instalaciones al restaurante Neguri (actualmente cerrado al público por obras), a varias entidades financieras que cuentan con locales a los que no dan uso, o incluso al ADIF, donde a pesar de la buena disposición tuvieron que decir que no a su propuesta. «Nos buscaron una sala dentro de la estación de Renfe, pero hemos optado por no aceptarlo, porque trabajamos con niños y nos parecía peligrosos que tengan que cruzar las vías».
El inicio de la obra requiere cierta urgencia. Por eso, a partir de ahora tratarán de buscar un local en alquiler, a ser posible cerca de los Juzgados «donde nos permitirán dejar los vehículos y así el departamento de socorro pueda acceder a ellos de forma rápida». Para cubrir sus necesidades, Cruz Roja precisa al menos un local de 150 metros cuadrados con un salón multiusos de 30 metros y otros espacios para poder tener las zonas de desarrollo local, administración y el programa de integración de inmigrantes.