«Sí que es cierto que somos afortunados porque nos ha tocado un piso de promoción pública, pero se va a convertir al final en un calvario». Es sólo la opinión de uno de los 62 adjudicatarios de una de las VPO de Las Matillas, pero seguro que la comparten todos ellos. Llevan meses esperando para poder entrar a vivir en sus hogares, cuyas obras están hace tiempo acabadas, pero todavía no tienen suministro eléctrico, lo que impide al Ayuntamiento otorgar a los vecinos la licencia de primera ocupación.
Con este panorama la indignación de los vecinos crece día a día y no entienden de responsabilidades a la hora de reclamar a la Junta (impulsora de la actuación), al Ayuntamiento (encargado de la urbanización de la zona y de dar las oportunas licencias), a Urbelar (promotor-adjudicatario) o a Ferrovial Agromán (constructor). El caso es que todavía no pueden vivir en unas casas que ya están pagando, «y además tenemos que seguir pagando el alquiler de los pisos en los que vivimos ahora», añade otro de los vecinos.
En el edificio, ubicado junto a la carretera de Bilbao, cada día se ve a más vecinos acercarse a sus casas. Unos lo hacen para llevar muebles, con la dificultad añadida que supone el no tener luz, lo que impide el funcionamiento de los ascensores. Otros han aprovechado ya para avanzar en la decoración: «He pintado lo que he podido, viniendo cuando todavía hay bastante luz, pero no es lo mismo, es una faena», comenta uno de los afectados. También los hay que han ido más allá y no quieren perder ni un día de disfrute de su nuevo hogar -al tiempo que acabar con el pago del alquiler de otro piso- y por ello han montado hasta las cocinas. «Cuando vinieron los del montaje tuvieron que traer un transformador eléctrico para poder tener luz y enchufar los taladros y sus herramientas», relatan.
El hecho es que ya cuando firmaron las escrituras se les informó de que faltaba dar solución al tema del suministro eléctrico (inhabilitado al no tener Iberdrola la cesión del espacio donde está el transformador) pero se les garantizó que se resolvería en breve. De hecho desde el Ayuntamiento, el alcalde Fernando Campo situó la semana del 6 de junio como la fecha aproximada de entrada en servicio del suministro eléctrico. Un mes después, las casas siguen sin luz, y los vecinos indignados.
No obstante, algunos propietarios relatan que «hay vecinos que están medio viviendo ya, porque no pueden esperar más, se les acaba el alquiler en el piso en el que están, o literalmente el dinero no les llega para mantener ambos gastos». Otros no tienen tanta prisa: «Yo he recogido hoy las llaves, pero no me urge tanto la licencia de ocupación porque estoy viviendo en casa de mis padres», relata uno de los jóvenes adjudicatarios.
Algunas obras
Al menos agua tienen, lo que agradecen unos obreros que en uno de los locales de la planta baja trabajan en un obra de acondicionamiento, aunque eso sí, apenas con la luz que entra por la puerta y la ayuda de un transformador de gasolina.
Los vecinos que ya han recogido sus llaves, más de la mitad de los 62 adjudicatarios, ya han firmado un poder notarial que hace falta para que Iberdrola pueda hacer uso del espacio en el que está el transformador eléctrico. En paralelo desde el Ayuntamiento aseguran que la situación está próxima a su resolución. De hecho Iberdrola va a proceder a "energizar" el centro de transformación el 8 de julio y después pueden tardar tres o cuatro días en colocar los contadores, formalizar los contratos con cada cliente, boletines... todo el proceso de formalización administrativa y legal con cada uno de los usuarios.
Entonces tendrán ya luz, y con ella la licencia de ocupación. «Y también podremos ver bien los pisos, comprobar si hay fallos, roturas, deficiencias... o si los ascensores funcionan correctamente, que por todo ello ya estamos pagado», recuerda un vecino.