Los trabajadores de la central nuclear recibieron el apoyo de miles de personas en su propósito de exigir al Gobierno que no cierre la planta ubicada en el Valle de Tobalina.
Más de 4.000 personas, entre mirandeses y habitantes de otros muchos municipios burgaleses del entorno de la central nuclear de Santa María de Garoña, salieron ayer a las calles de la ciudad para respaldar al comité de empresa de la planta en la manifestación convocada para exigir que el Gobierno no cierre de instalación y permita su continuidad por el periodo de 10 años que el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) apoyó en su informe.
Una multitudinaria marcha en la que se oyeron consignas como «Zapatero, ignorante; Zapatero, embustero», «Felipe González no lo haría», «Sin trabajo no hay futuro», «Más que Zapatero, Garoña crea empleo», y sobre todo «Garoña es segura, continuidad». Y es que eso, el mantenimiento de la actividad de la planta, es lo que los manifestantes creen que debe suceder en base a lo dicho por el CSN, pero también por muchos otros motivos.
Éstos los leyó Alberto César González, presidente del comité de Nuclenor: «En estos dramáticos momentos que atravesamos estamos convencido de que para evitar el continuo goteo de pérdidas de empleo es necesario que las empresas competitivas sigan funcionando. Cerrar empresas sin razones técnicas que lo justifiquen es hacer todo lo contrario».
Los trabajadores de Garoña recordaron que Miranda y la zona norte de la provincia están sufriendo «una sangría de pérdida de puestos de trabajo», por lo reclamaron «responsabilidades a quien compete para que se dinamicen todas estas zonas afectadas». Por ello defendieron que «las empresa que están funcionado como auténticos motores económicos, que generan empleo y productivas, como la central, sigan contribuyendo con sus empleos al mantenimiento de la actividad económica de nuestro país».
El amplio respaldo es consecuencia de la importancia que la planta tiene para la economía de la zona, ya que la actividad de la central da trabajo a unas mil personas entre personal propio, subcontratas y compra de bienes y servicios, además de ser un importante sustento para la economía de ayuntamientos como el del Valle de Tobalina, donde revierten parte de los impuestos que abona Nuclenor, la empresa propietaria de Garoña.
De ahí que medio centenar de empresas de Miranda, Merindades y el resto del país hayan apoyado la manifestación para pedir al presidente del Gobierno «que la decisión política que se adopte sobre el futuro de Garoña asuma el informe del CSN y que se otorgue el permiso de explotación hasta 2019».
La manifestación, que recorrió el kilómetro aproximado que separa la delegación de la Junta y la plaza de España, se alargó durante más de una hora, para así hacer coincidir la llegada con el comienzo de la mayoría de los informativos de televisión, que llevaron hasta Miranda sus unidades móviles para relatar en directo lo ocurrido.
En la cabeza de la marcha varios trabajadores de la planta atómica acompañados por altos cargos de la instalación como el director general de Nuclenor, Martín Regaño, el director de la planta, José Ramón Torralbo, y junto a ellos representantes de organizaciones empresariales como la FAE de Burgos, la FAE de Miranda, la Cámara de Comercio mirandesa, además de integrantes de partidos políticos como el PP (encabezados por Vicente Orden Vigara, presidente de la Diputación de Burgos, y César Rico, presidente provincial) UPyD y el PCAL y sindicatos como UGT, USO y la Federación de Cuadros Profesionales.
Orden Vigara consideró que «los políticos tenemos obligación de escuchar a los técnicos. Cerrarla es una absoluta irracionalidad y un sin sentido; y la primera vez que el presidente del Gobierno cumple su palabra, y vamos a tener la mala suerte de que vaya a tocar a la provincia de Burgos». También pidió a Zapatero que «escuche» a los ciudadanos de la zona «y a algunos alcaldes del su propio partido», dijo afirmando que a muy pocas manifestaciones ha acudido anteriormente, «pero la provincia entera obligaba a estar aquí», añadió.
Desde UGT Manuel López, secretario general de la Federación de Industria en la Comunidad, mostró su «más enérgico rechazo al cierre», y valoró que «si José Luis Rodríguez Zapatero persiste en su idea de cerrar Garoña, probablemente cometa el mayor error de su legislatura». Además pidió «que se cree desde ya una mesa que se encargue de trabajar en la diversificación de proyectos en toda la comarca».
Hubo socialistas
En la marcha, aunque a media altura de la tercera de las cuatro pancartas que se exhibieron, también hubo algunos dirigentes socialistas. En especial de Miranda, como el alcalde y secretario comarcal del PSOE Fernando Campo y varios concejales. El regidor explicó a DB que su presencia responde a que «el alcalde se cree en el deber de defender el empleo de los mirandeses y las mirandesas, no de defender a las empresas, y la presencia del alcalde en la manifestación, y del PSOE, es en defensa del empleo. Si no cierra Garoña bien, y si cierra Garoña, defendiendo el empleo, y no como el alcalde de Zorita que no ha sabido defenderlo», recalcó.
Con otro discurso participó José Luis López, alcalde de Trespaderne, otro de los pocos cargos del PSOE presentes, que recordó que «he venido a esta manifestación a defender a mi gente, me debo a mis votantes y me olvido del color político, y tengo que estar aquí para defenderles, ayudarles y poner mi granito de arena para que el presidente del gobierno recapacite y no nos cierre Garoña». López no fue sin embargo muy optimista ya que cree que a pesar de las manifestaciones y los numerosos apoyos a la continuidad de la central ésta tiene fecha de cierre más pronto que tarde: «Dudo que este clamor sea suficiente, pero lo estamos intentando», se resignó.
Satisfacción
Desde Nuclenor la satisfacción por el respaldo a la protesta era evidente. «En este momento, Garoña somos todos y se está demostrando que hay un apoyo de toda la comarca. Tenemos que agradecer ese apoyo, la continuidad de Garoña es muy importante, no hay ninguna razón de carácter técnico y económico. Lo importante es mantener la actividad industrial y los puestos de trabajo», dijo Martín Regaño, su presidente, además de mostrarse optimista.
En una línea similar se manifestó el presidente del comité de empresa. González reconoció que «el respaldo tiene que ser abultado, porque aquí se lucha por la continuidad de mil puestos de trabajo y se está luchando por los trabajos que están desapareciendo y que no tendrían que desaparecer en Miranda, su comarca y toda la zona de influencia de la central de Garoña», dijo.