La ley que permite el matrimonio entre homosexuales cumplirá el próximo mes de julio tres años.
Tres años han transcurrido ya desde que entró en vigor la ley que permite el matrimonio entre parejas del mismo sexo y los mirandeses parece que no se animan. En todo este tiempo, en la ciudad no ha celebrado ninguna boda homosexual. El ‘sí, quiero’ continúa resistiéndose en Miranda mientras que tanto en la capital de la provincia como en Aranda ya se han registrado varias uniones.
Y si la boda, por el momento, no atrae a las parejas gays y lesbianas mirandesas, el registro como pareja de hecho tampoco está siendo un éxito. Desde 1997, sólo se han contabilizado tres: dos parejas de mujeres y una de hombres.
Así las cosas, las bodas civiles entre heterosexuales continúan siendo las absolutas protagonistas de las uniones que, a parte del juzgado, se celebran mayoritariamente en el auditorio Félix Ladrero Cubilla (antigua capilla de las Josefinas) aunque también pueden casarse en el Salón de Plenos del Ayuntamiento. Si durante el año pasado se organizaron 41 uniones, en lo que llevamos de ejercicio el Gabinete de Alcaldía, encargado de su tramitación, ha celebrado 20 bodas y tiene preparadas ya seis más para los próximos dos meses de verano. Pero por el momento, el mes preferido está siendo junio con un total de nueve celebraciones.
La huella de la inmigración queda de igual manera patente en el retrato nupcial de la pareja tipo. Si hace unos años se celebraban sobre todo bodas entre españoles, el número de extranjeros que ha decidido formalizar su relación por la vía civil, bien con españoles bien entre sí, se ha disparado; una larga lista que encabezan ciudadanos ecuatorianos, bolivianos y cubanos . De hecho, de cara a este verano, hay programadas celebraciones entre españoles, «pero ya suele ser más bien raro, porque suelen ser con una mujer sudamericana o los dos proceden de esa zona. Tuvimos una época muy fuerte con este tipo de bodas», aseguran desde el Gabinete de Alcaldía.
El alcalde, el preferido
A la hora de elegir al representante municipal que formalice su relación, los mirandeses escogen mayoritariamente al alcalde, Fernando Campo. «La gente lo pide porque es la primera autoridad municipal, pero hay personas que tienen amistad con algún concejal y también pueden hacerlo», explican. En estos casos, el Ayuntamiento prepara un decreto de delegación, ya que el juez únicamente autoriza al alcalde, «y éste después puede delegar únicamente en concejales, en nadie más».
Las bodas civiles se celebran en horario de lunes a sábado y duran un máximo de 30 minutos, aunque algunos «exprimen» su tiempo al máximo con lecturas, música y fotografías.