Apenas setenta personas han disfrutado de las vistas guiadas al castillo de La Picota que se han venido sucediendo durante las dos últimas semanas. La convocatoria, a pesar de los atractivos y de las concienzudas explicaciones de Carlos Díez Javiz, archivero municipal, ha sido recibida de modo muy tibio por la ciudadanía que ha dejado pasar la oportunidad que se ha ofrecido en dieciséis sesiones diferentes en horarios de mañana y tarde. Con todo, ayer por la mañana, se pudo observar a uno de los grupos más numerosos «sin embargo, no el mayor», matizó Díez Javiz, que no se dejó arredrar ni por la lluvia ni por el frío con que amaneció la ciudad. Pertrechados con paraguas y botas se acercaron hasta las inmediaciones del cerro para poder entender mejor los primeros avances que se están dando para la puesta en valor de esta parte del patrimonio mirandés.
La iniciativa, ya cerrada, se ha prolongado, excepto sábados y festivos, en horarios de mañana y tarde -de 10 a 11 horas y de 16 a 17 horas- con el objetivo inicial de dar a conocer los últimos hallazgos de los arqueólogos. Como es conocido, las labores de los últimos meses han dejado al descubierto en la cara oeste de la fortaleza parte de la cimentación de la muralla y el foso que protegía ese lado del castillo. En la cara opuesta también ha aparecido la totalidad de la barbacana [pequeño recinto amurallado que protegía la puerta de entrada], además del arranque de los muros. En la misma zona han recuperado fragmentos cerámicos que podrían estar datados en el siglo XV, época en la que se construyó el castillo.