La muralla del presunto castillo de La Picota ya se intuye. Por ello, primero, como paso previo, se deberá de concluir la evaluación, a través de un estudio que ya se ha iniciado, la entidad que puedan tener los restos de esta fortaleza "enterrada". A futuro, y si se confirmara que hay materia suficiente, se asumiría la redacción de un plan director que incluiría un catálogo de actuaciones orientadas a dar coherencia a una rehabilitación que se prevé en fases «a través de las subvenciones de la Junta de Castilla y León, si es que los restos son recuperables», explicó Jesús Ángel Visa, concejal de Urbanismo en el Ayuntamiento de Miranda.
Con objeto de dotar a la operación prevista del rigor «indispensable e incuestionable» se ha confiado la investigación a la Universidad de Burgos (UBU) «con quien hemos contratado los trabajos de evaluación del castillo», con la intención de dotar de prestigio a esta iniciativa. En este sentido, Visa matizó que la primera intención de la Administración local fue la de haber suscrito un convenio «algo que no ha sido posible por cuestiones administrativas».
gran descubrimiento. En cualquier caso, con las tareas ya en marcha, en lo que se sospecha el perímetro de la fortaleza, las labores de exhumación del castillo, lideradas por los profesores Miguel Ángel Arnáiz y Juan Montero, del departamento de Arqueología de la UBU, «estamos a punto de acreditar que ya se ha encontrado parte del muro de la muralla, apenas hace media hora», reveló Visa, interpretando que se está ante «indicios serios» que avalan esta tesis.
Más prudente fue el profesor Arnáiz, que apeló constantemente a la prudencia y a la necesidad de rastrear y rescatar cuantos vestigios pudieran permanecer ocultos en la zona: «se trata de poner en valor histórico todo lo que es el cerro de La Picota», explicó este docente.
Como dificultad añadida al trabajo se citó «el conocimiento bastante pobre que hay del presunto castillo, del que nos interesaría recuperar los elementos que configuran su cerco, con varias fortificaciones, algunas por lo menos del siglo XII, para conocer el potencial arqueológico.
Con posterioridad, matizó Arnáiz, se deberá de procesar «de manera muy delicada» los datos que hayan sido recabados, antes de establecer un modo de operar que pudiera abrirse a la colaboración de estudiantes y especialistas. Por el momento, apostilló Visa, se ha puesto a disposición del equipo investigador «los medios técnicos necesarios» para que realicen su labor.
Por el momento, y al margen de las distintas inyecciones económicas que se intentarán arrancar de instancias supramunicipales, la financiación cuenta con una cantidad prevista superior a los 23.000 euros, que deberán de ser suficientes para ultimar la primera fase de la actuación que se pretende. En el caso de que los vestigios fuesen de entidad «la segunda fase del proceso», en la que se contempla la realización de detallados análisis de laboratorio, previos a la puesta en marcha del plan director, se requeriría de mayores apoyos, que la Administración local debería concretar con terceros.
Jesús Ángel Visa, al igual que los profesores de la UBU, agradecieron la colaboración en el proyecto de los mirandeses Carlos Pérez y José González, al igual que no cerró la puerta a la realización de un futuro campo de trabajo en la zona, tal y como se barajó en su día, con el apoyo de la Fundación Profesor Cantera de Burgos «con quienes hablamos del asunto de manera informal», resumió el concejal.