Una manada de lobos está haciendo estragos en los montes de la Merindad de Valdeporres y Sotoscueva durante este otoño, aunque la mayoría de los afectados no han denunciado sus pérdidas, bien por no hallar restos de animales suficientes o bien porque carecían de seguro y, por tanto, de cualquier ayuda que les compensara el daño. Quien sí lo ha hecho es el ganadero menés Santiago Braceras, que ha denunciado ante la Guardia Civil la pérdida de seis de las 59 vacas que tenía cercadas en el monte de la Engaña, junto a la localidad de Las Rozas.
El ataque se produjo en la noche del lunes al martes y su propietario descubrió de inmediato lo sucedido, por lo que puede mostrar pruebas a su aseguradora, aunque los buitres ya habían comido a placer buena parte de los animales. En su caso, al disponer de un seguro en la explotación, reclamará a la Junta de Castilla y León que se le abone la franquicia del mismo, pero «no confía en obtener nada». Su intención con la denuncia no es tanto la de resarcirse de unas pérdidas que calcula en 7.500 euros, sino llamar la atención sobre este grave problema.
Sus propios hermanos han perdido este mes otras tres vacas monchinas -una raza en peligro de extinción-, que pastaban en el monte también de la Engaña, pero no lo han denunciado por carecer de seguro. En un ataque anterior murieron dos de sus potros hispanobretones. Braceras también es conocedor de otros dos casos cercanos, en este caso, con rebaños de ovejas. En Ahedo de las Pueblas, el lobo acabó con nueve de las diez cabezas de un ganadero, mientras que en Ahedo de Linares perdieron 20 de un grupo de 300, según su información. Otra vaca en San Martín de las Ollas es el saldo del lobo en la zona solo este otoño.
Absoluto desinterés
Desde COAG «exigen a la Delegación Territorial de la Junta que actúe de forma inmediata la patrulla de control de esta manada, que como se demuestra está asentada en al zona». Sus responsables consideran que esta situación es fruto de «una errática política que ha permitido la proliferación y el asentamiento innecesario de poblaciones de lobos, defendidas y promovidas desde la Administración regional». Además, critican el «absoluto desinterés» de la Administración y que «prevalecen posiciones conservacionistas de técnicos que muestran incluso rechazo por la actividad agraria y ganadera».