La iglesia de la Asunción de Nuestra Señora de Peñalba de Manzanedo tiene unos firmes aliados: los vecinos y visitantes de la localidad que con su párroco, Juan Miguel Gutiérrez a la cabeza, han decidido ponerse manos a la obra para restaurar el templo. Su esfuerzo «es la clave», como admite este sacerdote, que se convierte en obrero de la construcción en el mes de agosto y no duda en vender lotería o calendarios durante el resto del año para recaudar fondos destinados a conservar los templos que están bajo su responsabilidad.
En Peñalba de Manzanedo hubo otro factor importante que ayudó a dar un empujón a las obras de restauración. Fue la Lotería de Navidad de las parroquias del Valle de Manzanedo, cuyo número acabó en 4, como el Gordo. Muchos agraciados no fueron a retirar el coste de su participación y gracias a ello, las parroquias se embolsaron un pico de 3.500 euros, cuando los beneficios iniciales solo iban a ser de 800.
El resto del esfuerzo económica ha recaído en los propios bolsillos de los vecinos, que además de trabajar, encima han aportado su propio dinero, y en el Ayuntamiento del Valle de Manzanedo que preside Mari Carmen Saiz. En total, las obras, que han contado con la empresa Gonfer 2006 para los trabajos más especializados y con el apoyo técnico del sacerdote Fermín González, costarán alrededor de 12.000 euros.
El resultado final será que el tejado del templo, con restos románicos en sus canecillos, dejará de filtrar el agua que ponía en peligro sus bóvedas y, por tanto, la integridad del edificio renovado entre los siglos XV y XVI. Pero solo es el primer paso, porque el párroco ya tiene pensada la obra del próximo verano. Consistirá en recuperar el pórtico que ha sido derribado debido a su mal estado y en dejar la espadaña a la vista con el derribo de una construcción anexa realizada a mediados del siglo XX.
En Peñalba de Manzanedo, casi una docena de personas se han arremangado este mes de agosto, en algunas ocasiones, con jornadas de más de 9 horas de trabajo. Mujeres, como Filo, de 83 años, o Piedad, de 78, no han tenido miedo de ponerse al tajo, aunque han sido los más jóvenes los que se han subido al andamio. Entre ellos estaba Ángel Varona, alcalde pedáneo de Manzanedo, y que no falla en ninguna de las obras de restauración de las iglesias del Valle.
Y es que la de Peñalba no es la primera, sino la quinta iglesia del municipio que Gutiérrez Pulgar restaura junto a los vecinos desde su llegada en 2007. Por la sala de curas ya han pasado el pórtico del templo de Cidad de Ebro, el pórtico de Incinillas, la iglesia de Cueva y la de Argés, que estaba completamente hundida y ha sido levantada. Ante esta labor, la alcaldesa del valle se muestra «encantada, porque si no se hundirían todas las iglesias y recuperar las iglesias y las casas de concejo para que los vecinos se reúnan y hagan vida es la base para mantener los pueblos»