Medina de Pomar se convirtió en octubre de 1556 en parada y fonda del Emperador Carlos I de España y V de Alemania. Llegaba desde Laredo, donde había desembarcado del largo viaje iniciado en Flandes. Y su destino era el monasterio jerónimo de Yuste en la comarca cacereña de la Vera, adonde llegó en 1557 para morir tan solo un año después. En el día de ayer, la ciudad volvió a ser parada y fonda del monarca y su corte, a los que acompañaron medio millar de caminantes cántabros, extremeños y vascos.
A todos ellos les esperaba el poderoso Condestable, Pedro IV Fernández de Velasco y Solier, acompañado por su mujer Juliana Angela y toda la corte medinesa, así como representantes del clero y de todos los estamentos. En un nuevo esfuerzo por recrear este momento histórico, el casco antiguo de Medina se transformó por unas horas. El condestable, interpretado desde hace una década por Ramón Hilario Rodríguez, rememoró lo bien que sentó a Medina aquella visita de la realeza. «Que haya misa mayor, bailes y mercados, que se hornee pan en mi alcázar, que se repartan monedas entre los menestorosos y que se libren reos y se suspenda el pago de impuestos...». La ciudad bullía en 1556 como lo hacía ayer para ver todo un espectáculo, en el que participan cientos de figurantes y los caminantes que realizan el recorrido a pie desde Laredo hasta el puerto de Los Tornos.
Miguel Ángel Marsella se enfundó por quinto año en el papel de Carlos V. En su discurso en la plazuela del Corral, que otrora fuera testigo de una escena muy parecida, recordó otros episodios en que la familia real había pasado por Medina: «Mi corazón tiembla emocionado por estas calles que también conocieron mi abuela, Isabel La Católica, y mi madre, la mal llamada loca (doña Juana), cuando fue a embarcar a Laredo para casarse por el Archiduque de Austria».
Y es que la ciudad forma parte de la historia de España y la Ruta de Carlos V quiere tratar de unir las tierras por las que viajó el monarca. De Laredo a Montija y a Medina para seguir por Burgos y continuar por Palencia, Valladolid, Salamanca y Ávila antes de entrar en Cáceres, el último hito del viaje imperial. Así lo manifestó ayer Fermín Unzue, en representación de la Consejería de Turismo cántabra, con quien coincidió el alcalde medinés, José Antonio López. En su opinión, actos como los de este fin de semana «servirán de eco para que otras provincias reciban con los brazos abiertos al Emperador, porque es tarea de todos recordar viva la historia».
Sus palabras llegaban después de que el Condestable hubiera entregado las llaves de la ciudad a Carlos V y todo el cortejo hubiera recorrido la avenida de Bilbao y la calle Mayor, llenas de espectadores. La próxima cita será en Bruselas, donde la Red de Cooperación de Municipios de la Ruta de Carlos V va a presentar el próximo mes su proyecto turístico y cultural para dar una entidad europea a esta iniciativa.
Carlos V debió hacer varios viajes a España, porque el 19 de setiembre de 1517 desembarcó en Tazones (Asturias) y alguien me sabría decir a donde fué en ese viaje, o es que vino a ver a su hijo Jeromin
Desde luego...
Yo personalmente no entiendo como se puede celebrar la llegada a Medina de Pomar del rey que subyugó a Castilla y a la vez celebrar el día de la comunidad de Castilla y León en honor a Bravo, Padilla y Maldonado, a los que este rey se encargó de aniquilar. Simplemente creo que los medineses merecemos algo de rigor histórico.
Por cierto, sabed que si Carlos V de Alemania y I de España se quedó 2 días en Medina de Pomar no fue porque estaba previsto sino porque estaba indispuesto (cagalera).
Por cierto, el mero hecho de que viniera el mercado medival costó más de 30.000 Euros, no me quiero imaginar fuegos artificiales y demás parafarnalia.
En respuesta al comentario de JUANA, es q es carlos I de España y v de Alemania, ya q en Alemania habìan reinado 4 Carlos antes y en España era el primero.
An ver si nos culturizamos un poco más.
Mayte.
¿Por qué se empeñan en decir Carlos V si en España era Carlos I? Será que deja más dinero?
Me parece una fiesta absurda