Greenpeace, Ecologistas en Acción de Castilla y León y la Asociación de Vecinos Afectados por la Central Atómica de Garoña (Avaca) denunciaron ayer la actitud «hipócrita» de la Junta y del Partido Popular en relación al cierre de Garoña y de la energía nuclear, ya que defienden que se mantengan las centrales pero luego no quieren los cementerios.
Así lo explicó el responsable de la campaña Nuclear de Greenpeace, Carlos Bravo, quien aseguró que el Gobierno regional miente cuando habla de 1.000 puestos de trabajo directos. En concreto, dijo que la plantilla asciende a 323 personas mientras que los empleos indirectos son 530 y se podrían mantener con otras industrias.
Además, arremetió contra las declaraciones del presidente de la Junta, Juan Vicente Herrera, y de la vicepresidenta y consejera de Medio Ambiente, María Jesús Ruiz, en las que sostenían que sería un error que el Gobierno cumpliera su programa electoral y cerrara Garoña. En su opinión, estas manifestaciones demuestran gran «incoherencia», además de descubrir que para ellos los programas electorales son «papel mojado».
Bravo se refirió también la inexistencia de algún obstáculo económico que impida cerrarla, «salvo los intereses económicos de Nuclenor», que quieren «seguir lucrándose» aunque sea a costa de «exponer a la población y al medio ambiente al riesgo de sufrir un accidente nuclear».
Crítica al informe
Asimismo, criticó el informe del CSN ya que no está basado en criterios «técnicos sino políticos» y que no ha recogido los «graves problemas que ha sufrido Garoña en los últimos meses», a la vez que le acusó de actuar con un «secretismo absoluto» y emitir una «vergüenza» de dictamen.
También, calificó de falso el dato de que la industria nuclear genera en España 30.000 puestos de trabajo ya que un estudio de CCOO de 2006 recoge que en 2005 había 4.124 empleados de los cuales el 52,8 por ciento pertenecía a la plantilla fija de las centrales nucleares. En cualquier caso, Bravo señaló que lo importante es que se haga un plan de desarrollo alternativo para la zona como se ha hecho en otros sitios.
Por su parte, el presidente de Avaca, Agapito Suárez, indicó que el 80 por ciento de la población de la zona está en contra de mantener esta instalación pero no se atreven a decirlo porque hay «muchas presiones» por parte de la empresa sobre los ayuntamientos.
Las protestas continuarán este domingo a partir de las 11 horas durante un acto en la Plaza Mayor de Burgos en el que Ecologistas en Acción pedirá el cierre sobre un globo aerostático con el que se pretende involucrar a la gente.