El matadero de Espinosa de los Monteros, en desuso desde 2006, se encuentra en camino de convertirse en sede de un museo que albergará, a partir de 2011, todo lo relacionado con la Batalla del Bicentenario, ahora en la Torre de los Fernández-Villa, y una ampliación del museo etnográfico.
La alcaldesa, Pilar Martínez, cuenta cómo las paredes del viejo edificio serán testigo de «todo lo que la historia de la Villa nos ofrece y lo que puede aportar la interesante vida del campo. Por ejemplo, existe maquinaria agrícola utilizada antiguamente que ahora, con este espacio, podrá exhibirse al público».
Para ello y desde octubre, diez trabajadores, una mujer y nueve hombres, se afanan en el Taller de Empleo, financiado por el ECYL con 274.000 euros, con el que se rehabilitará el antiguo matadero. «Durante un año realizarán todas las labores que tienen que ver con la albañilería. Cuando ellos acaben, vendrá otro grupo de carpintería que finalizará el proyecto para que, a partir de 2011, el museo esté listo», explica la directora del Taller, Raquel Vallejo.
Así pues, además de las clases teóricas que reciben los alumnos, dedican diariamente cinco horas a la práctica. «Estamos trabajando para poder habilitar 350 metros cuadrados», señala el monitor, Máximo Fernández. De este modo, quedarán dispuestas tres salas de exposición, una zona de oficinas, un almacén y una cuarta sala que se creará en una planta a diferente altura, además de un patio exterior.
Trabajo minucioso
Fernández apunta que «en la nave principal se ha tenido que cimentar el suelo y bajarlo medio metro para impedir que suba la humedad y mantenerlo impermeable». Algo que, «a pesar de que no se aprecie a primera vista, ha sido una tarea que implica mucho trabajo», subraya.
Asimismo, las paredes han sido revestidas con «los trozos que hemos partido de la propia piedra de otros muros», apunta el monitor. Los detalles también se miman y «las columnas y los arcos los vamos a revestir con ladrillo rústico para darles un toque especial». Además, en las ventanas exteriores tienen pensado colocar los escudos tallados de los diferentes pueblos del municipio.
Próximamente, se encargarán de cambiar todos los tejados por madera nueva y de aislarlos. También llevarán a cabo la colocación de una estructura metálica que servirá de suelo para la primera planta, «que contará con un gran agujero en medio para dotar a todo el habitáculo de abajo de una gran luminosidad», añade Vallejo.