La Policía Local está sacando un alto rendimiento a su Unidad Canina desde su creación en 2010. Sus misiones son múltiples, si bien hay una que destaca sobre las demás, la vigilancia del menudeo de droga en la ciudad, sobre todo en las entradas de colegios e institutos. En lo que va de año, los perros han permitido decomisar cerca de 400 gramos de distintas sustancias estupefacientes, entre hachís, marihuana, cocaína, pastillas, etc.
Durante estas labores, han sido identificadas un total de 570 personas y han sido detenidas siete, que fueron presentadas en la Comisaría de la Policía Nacional.
En este tipo de intervención el agente, normalmente de paisano, acude con el perro y se dirige a aquellas personas que considera sospechosas de que puedan pasar maría o cualquier otra sustancia. El perro olfatea a la persona. Si porta alguna droga lo marca, tras lo cual es detenido o identificado y se le incauta lo que lleve. También actúa como elemento disuasor en caso de peleas en la salida de los centros.
Asimismo, los canes "municipales" han participado en 784 intervenciones en la ciudad en lo que va de año. Gracias a ellos han sido tramitadas 205 denuncias, de las que 83 son por incumplimiento de la Ley de Seguridad Ciudadana; 80, por incumplir alguna de las ordenanzas municipales; 28, por saltarse la Ley de Seguridad Vial, y 14, por faltas y delitos que figuran en el Código Penal.
La unidad canina interviene en numerosos dispositivos de la Policía Local, entre los que figuran los dedicados a controlar el absentismo escolar, el consumo de estupefacientes entre escolares, los botellones, la seguridad en la apertura de los comercios, las acciones preventivas en grandes eventos y concentraciones de personas, etc.
Para formar parte de la unidad se presentaron más de 30 agentes a fin de convertirse en guías de los perros. Finalmente fueron seleccionados ocho, que conviven con los animales casi las 24 horas del día. Debían reunir unas características, empezando por el cariño hacia los animales, tener una buena comunicación con ellos y contar con un espacio adecuado -el jardín de un adosado o similar- para cobijar al can. Y es que los funcionarios se llevan a los perros a dormir a casa. Se encargan de darles de comer, de lavarlos, pasearlos y tenerlos siempre a punto.
Pasaron por un curso de formación de 50 horas impartido por un instructor profesional. No obstante , dos días a la semana acuden al centro canino de Fuentes Blancas para permanecer unas horas con un profesor y con otros perros. Una vez al año tienen que superar un proceso de reciclaje orientado a eliminar los vicios que hayan cogido y ponerles a punto para otra temporada. Eso sí, el entrenamiento debe ser prácticamente diario.