La decisión del Ministerio del Interior de aparcar la ampliación de la cárcel de Burgos no preocupa a su actual director, Jesús Amable. En estos momentos «no existe necesidad de plazas», porque el ingreso en los centros penitenciarios ha descendido por «la puesta en marcha de nuevas condenas que sustituyen el ingreso en la cárcel». Además, reconoció que «el momento económico actual es bastante malo para emprender inversiones de este tipo».
En la actualidad la cárcel de Burgos cuenta con 500 presos -una cifra «aceptable» para Amable-, cuando en años como 2008 y 2009 se llegaron a cotas de 600. Según aseguró el director, en estos momentos solo hay dos celdas de cuatro presos, «cuyas dimensiones permiten que convivan cuatro internos». El resto son de dos y de un presidiario. A la reducción también contribuye el aumento de los presos en tercer grado con la puesta en marcha del Centro de Inserción Social (CIS).
El Ministerio del Interior había previsto un proyecto de ampliación del centro penitenciario de Burgos, que contemplaba levantar 3 módulos más en el complejo de la barriada Yagüe y aumentar en otros 300 reclusos la capacidad de internamiento. «Nos hubieran venido bien esos módulos, pero en estos momentos no hay necesidad de aumentar las plazas», señaló ayer Amable.
El director de la cárcel de Burgos, realizó ayer una visita al alcalde de la ciudad, Javier Lacalle, con el fin de solicitar su colaboración para facilitar el transporte público a la prisión los domingos y los días festivos por la mañana, ya que en estos momentos no llega ningún autobús urbano hasta las instalaciones de la barriada de Yagüe.
El regidor municipal explicó ayer que estudiará con el área de Movilidad esta petición «para tratar de atender esas necesidades en la medida de lo posible». A diario sí que llegan autobuses hasta la prisión que llevan a funcionarios y familiares de presos e internos que están en tercer grado. «Esperemos dar una solución temprano», indicó el alcalde.