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jueves, 23 de octubre de 2014
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El cáncer causa más del 29% de las muertes en la provincia

Gadea G. Ubierna / Burgos - lunes, 29 de agosto de 2011

Las defunciones por tumores se han duplicado en treinta años. Por detrás están las enfermedades del sistema circulatorio y, sobre todo, los infartos e insuficiencias cardiacas

Las defunciones por tumores cancerígenos se han duplicado en las últimas tres décadas y son la principal causa de muerte en la provincia al estar detrás del 29"2% de los fallecimientos. De hecho, según los últimos datos publicados por el INE -referentes a 2009- de las 3.764 personas fallecidas, 1.101 estaban enfermas de cáncer. Le siguen muy de cerca las enfermedades del sistema circulatorio, que también provocaron un millar de muertos (28"9% del total) y, dentro de este grupo, los infartos y las insuficiencias cardiacas provocan la mayor parte de las muertes.

Son muchas las personas que se someten a diario a tratamiento con el objetivo de combatir una de las múltiples variantes del cáncer que, ahora igual que hace 30 años, sigue atacando más a los hombres que a las mujeres. Excepto los tumores que afectan a órganos femeninos, como los de mama, útero u ovarios, la gran mayoría de los tumores provocan más muertes entre los hombres que entre las mujeres. En concreto, y siempre según datos del INE, en 2009 murieron por este motivo 666 hombres frente a 435 mujeres en toda la provincia.

La discriminación sexual es especialmente llamativa en los tumores malignos de la tráquea, bronquios y pulmón, que estuvieron detrás de la muerte de 121 burgaleses frente a 33 burgalesas. También hay una diferencia importante en los cánceres de labio y faringe, hígado, laringe, vejiga o estómago; en este último tipo, la diferencia es casi el doble: 64 hombres y 36 mujeres. En cambio, murieron más féminas por tumores en el páncreas, en el riñón o en el encéfalo.

Los tumores específicos de los hombres, los que afectan a la próstata y a otros órganos genitales masculinos, desencadenaron 71 muertes, una cifra que en los últimos años se mantiene dentro de los mismos márgenes. En el caso de las mujeres, los tumores en el útero provocaron 14 decesos, los de ovarios 23 y los de mama 48. En este último caso, sí se aprecia una disminución en la mortalidad pasando, por ejemplo, de las 73 defunciones que hubo en 1995 por este motivo a las menos de 50 en 2009. Esta reducción es, para muchos especialistas, consecuencia de una mayor concienciación en las revisiones y, por lo tanto, en el incremento de la detección precoz. Según otros profesionales, la explicación está en que ahora hay un mejor diagnóstico y tratamientos más evolucionados, lo cual redunda en disminución de la mortalidad.

En cualquier caso, el hecho de que el cáncer mate ahora al doble de personas que hace treinta años obliga a preguntarse si es que la enfermedad cada vez está más extendida o si la explicación al incremento está en que ahora vivimos más años que en 1980. La Asociación Española contra el Cáncer considera que más de 32.000 muertes por cáncer en España son debidas a una dieta inadecuada y al sedentarismo de hoy en día. En este sentido, la asociación recomienda ingerir «al menos, cinco piezas de fruta y verdura a diario para garantizar el aporte adecuado de fibra y vitaminas por la dieta». Ahora, también es cierto que, salvo aquellos que comen lo que cultivan, el común de los ciudadanos no tienen información sobre la cantidad de pesticidas, herbicidas y demás tratamientos aplicados en esas frutas y verduras.

¿peor alimentados? De hecho, la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) recomendó a finales de junio que los menores de un año no consumieran acelgas y espinacas y aconsejó a los adultos que redujeran el consumo. El motivo es que ambas verduras son de las que más absorben el nitrato y, según la agencia, en altas dosis puede provocar cianosis (coloración azul de la piel por falta de oxígeno en la sangre) en los bebés, pero el consumo también se relaciona con diversos cánceres del aparato digestivo.

Lo mismo ocurrió con el atún rojo y el pez espada, dos tipos de pescado que, según la AESAN, las mujeres, sobre todo embarazadas, y los niños menores de tres años «deben evitar» por la acumulación de mercurio en la forma más tóxica, el metilmercurio. En la misma fecha también se recordó que los crustáceos concentran cadmio en las vísceras, por lo que chupar en el chiringuito de la playa las cabezas de las gambas, los cangrejos o el centollo puede conllevar la ingesta, sin saberlo, de restos de este metal pesado, que ataca al hígado y al riñón. A esto hay que añadir los piensos que se les da a los animales y las condiciones de cría, que ahora son muy diferentes a las de hace 30 años, o la generalización del consumo de comida basura, por no hablar del incremento de la contaminación o la mayor exposición a ondas y radiación. Controlar la salubridad de nuestro día a día es muy complicado y, como prueba, puede servir el hecho de que la UE prohibió en mayo el uso de cadmio en bisutería, plásticos y barras de soldadura, aunque no entrará en vigor hasta diciembre, por ser una sustancia cancerígena.

En definitiva, que aunque no se encuentre una relación directa entre la alimentación y el cáncer, es evidente que sí hay una conexión entre comida y salud en general. Por ejemplo, puede darse el caso de que una persona con problemas de colesterol se haya hartado a comer un pescado que ahora, en cambio, se desaconseja por otros motivos. La hipercolesterolemia es otra de las enfermedades del sistema circulatorio que puede llegar a matar al favorecer los infartos, otro problema más frecuente que en 1980.

Según el Instituto Nacional de Estadística, en 1980 murieron 139 burgaleses de infarto, de los cuales solo 39 eran mujeres. En 2009, en cambio, hubo 188 defunciones: 115 hombres y 73 mujeres. En este caso se aprecia que no solo ha habido un aumento del problema, sino que ha sido, sobre todo, entre las mujeres, un colectivo que antiguamente no lo padecía, a pesar de la cantidad de embutido y comida grasa que se comía.

Otras enfermedades que también parecen atacar ahora con más virulencia a las mujeres son las neumonías, o las insuficiencias respiratorias y cardiacas. Como suele ser habitual, también murieron más mujeres por alzhéimer y por demencia senil. De hecho, y siempre según datos del INE, en 2009 fallecieron 19 ancianas por senilidad frente a un único varón.

El alzhéimer, un mal de finales del siglo

El incremento de las muertes por esta enfermedad se produjo a finales de los noventa • Antes, no aparecía en las estadísticas

El alzhéimer es una de esas enfermedades que, al igual que el cáncer, no necesitan de una estadística numérica para probar que van en aumento: la mayoría de la gente tiene esa percepción porque cada vez sabe de más personas con esta y otras dolencias.

En 2009 y según datos del INE, murieron 81 personas enfermas de alzhéimer, de las cuales 52 eran mujeres. En cambio, saber en qué porcentaje se ha incrementado es complicado dado que el INE no especificó la cifra de defunciones por este motivo concreto hasta 1999, cuando hubo 48. Hasta ese momento, estos decesos se incluían en la categoría de «otras enfermedades del sistema nervioso y de los órganos de los sentidos», en la que no estaban incluidos los fallecidos por meningitis, encefalitis, Parkinson y epilepsia. Así, una vez hecho este desglose, en 1980 hubo 17 fallecidos por esas otras causas que, en su mayoría, se supone que serían alzhéimer.

Más esperanza para los niños

En las últimas tres décadas ha habido un descenso abismal en la mortalidad infantil • En 1980 fallecieron 109 menores de edad y en 2009 fueron 13

Hoy, que muera un niño o un adolescente es un suceso tan infrecuente como sobrecogedor, pero no hace tanto tiempo era un fenómeno que, aun siendo desgraciado, se vivía con cierta normalidad. Una prueba de ello puede ser el hecho de que en solo 30 años la evolución de la sanidad ha permitido reducir de forma drástica la mortalidad infantil en la provincia pasando de los 109 muertos de entre cero y 19 años de 1980 a los 13 de 2009, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE).

No solo las muertes inmediatamente anteriores o posteriores al parto eran más habituales, también las súbitas, las causadas por la meningitis o la leucemia, por poner algunos ejemplos de situaciones y dolencias que siguen existiendo, pero que están mucho más controladas. En 2009, el último año del que dispone datos el INE, hubo un único caso de muerte súbita en un bebé de menos de un año. Esta es una circunstancia que, a pesar de ser difícil de prevenir por su carácter repentino, sí ha podido controlarse en algunos casos.

Uno de ellos, aunque minoritario, es aquel en el que el bebé ha sufrido uno de los denominados episodios aparentemente letales, en el que el niño (de dos meses, por lo general) tiene, durante menos de un minuto, dificultades para respirar, coloración azulada, rigidez, flacidez en las extremidades o, incluso, pérdida de conciencia. Según un estudio del servicio de urgencias pediátricas del Hospital de Cruces, en Bilbao, alrededor del 10% de los bebés que mueren súbitamente han vivido en alguna ocasión un episodio aparentemente letal, por lo que si se puede controlar también se está poniendo un granito de arena para disminuir las muertes súbitas que, además, suelen producirse pasados los seis meses. Estas cuestiones, al igual que las convulsiones febriles y otras alteraciones pediátricas acaparan en este momento horas y horas de estudio, además de que los especialistas cuentan con unos medios para detectarlas y tratarlas que hace 30 años, sin ir más lejos, no se tenían.

A pesar de todo, el año pasado murieron seis menores de un año por distintas causas: enfermedad meningocócica, infección, una enfermedad de la sangre sin especificar, afecciones perinatales y trastornos del sistema digestivo.

En el caso de los mayores de un año, las causas son más variadas: hubo un caso de meningitis, otro de una enfermedad del sistema nervioso sin especificar, una muerte por malformación congénita y dos a causa de tumores cerebrales. A esto hay que añadir otro menor fallecido en la provincia por motivos sin especificar y el del menor de tres años al que asesinó su madre, residente en la calle Legión Española, antes de irse a las fiestas de Vitoria.

adolescentes. Los dos menores que, según datos del INE, murieron de cáncer eran adolescentes de entre 15 y 19 años. No es posible comparar la evolución de esta enfermedad en los menores de edad desde 1980, dado que el instituto estadístico no especificaba cuáles eran los motivos de los fallecimientos en los niños y adolescentes.

En este caso, uno de los menores murió por un tumor cerebral, mientras que el otro adolescente lo tenía en un sitio «mal definido, secundario o no especificado». Los profesionales que escogen oncología como especialidad están familiarizados con la muerte por obligación, pero es habitual que afirmen que este tipo de casos son más dolorosos que el resto porque los niños suelen tener más facilidad que los adultos para combatir el cáncer. Por una parte, tienen una reproducción celular muy rápida y, por otra, son mucho más optimistas ante la enfermedad.

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