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Consecuencias de la normativa

Sanción de 10.000 euros al Mesón Villalonquéjar por permitir fumar

I. E. / Burgos - miércoles, 3 de agosto de 2011
La Junta le responsabiliza de dos infracciones, una grave y una leve • Su web en favor del tabaco contabiliza más de 22.000 visitas

El Servicio Territorial de Sanidad ha impuesto al Mesón Villalonquéjar una multa de 10.000 euros por la comisión de dos infracciones -una grave y otra leve- contra la Ley Antitabaco. En expediente que le ha incoado la Junta de Castilla y León a su propietario, Ricardo Tajadura, aparece que ha cometido dos faltas, permitir fumar en el establecimiento (grave) y fumar él mismo en su local (leve). Por la primera se enfrentaba a una multa entre 600 y 10.000 euros, y por la segunda a una entre 30 y 600. Por tanto, la sanción no ha sido la mayor, pero casi.

Mientras tanto, la página web www.fumareslegal.com, que contiene iniciativas e instrucciones para seguir manteniendo el pulso con la Administración, cuenta ya con más de 22.000 visitantes. Su precursor no es otro que el propio Tajadura, quien continúa dejando fumar en su local.

En estos momentos, su local luce dos carteles aparentemente contradictorios. En uno, el que le entregaron los inspectores de Sanidad en una de sus visitas, se lee "Se prohíbe fumar". Y en otro aparece el texto "Se permite fumar", que colocó cuando entró en vigor la anterior Ley, en el año 2005. «Y que cada uno haga lo que quiera», señala el dueño, que sigue manteniendo que él no es nadie para decir a una persona mayor de edad si puede o no echarse un pitillo en su local.

Tajadura ha declarado que fuma porque se trata de su establecimiento y a sus clientes ni les permite ni les deja de permitir, «son libres de hacer lo que quieran».

Su local es una isla en una ciudad en la que la mayoría de los establecimientos respeta la Ley. Por ello su parroquia, compuesta en su mayoría por fumadores, está muy contenta.

Tajadura denuncia la hipocresía del Gobierno a la hora de dictar esta normativa. Si hubiera sido por una cuestión de «salud pública lo que tendrían que hacer es prohibirlo». Pero lo que persiguen es «poder cobrar los impuestos del tabaco y además las multas por fumar en lugares no permitidos».

Este hostelero está en contra de actuar como delator de sus clientes. Advierte que él no es ningún policía. Además, la prohibición ha llegado en el peor momento, en plena crisis económica, denuncia.

También sostiene que en su establecimiento entran personas fumadoras y no fumadoras. Pero todas tienen una cosa en común, «que nunca se quejan». Porque lo más importante para este hostelero es que haya «una relación de respeto entre la clientela», como la había antes de la entrada en vigor de la prohibición. «¿Mis clientes no tienen derechos?», se pregunta.

Este empresario burgalés deja claro que irá con este asunto «hasta los últimas consecuencias». «Como si tengo que llegar al Tribunal Supremo», indica. Aunque es consciente de que la pugna será desigual. «Es como David contra Goliat, pero no me rendiré», señala.

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