Diario de Burgos
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Diego Fernández Malvido • Director de la Fundación Burgos 2016

«Fueron los españoles del jurado los que insistieron con el franquismo»

r. travesí-h. jiménez | burgos - domingo, 3 de julio de 2011

Tras 8 años como concejal del Ayuntamiento de Burgos fue nombrado director de la Fundación Burgos 2016, la entidad que gestionó la candidatura a la Capitalidad Cultural. Fernández Malvido (Burgos, 1975) formó parte de la delegación burgalesa que vivió en directo la desilusión de no haber sido elegida y la polémica por el nombramiento de San Sebastián. En esta entrevista repasa sus sensaciones de esta última semana y explica que, una vez alejado el sueño de la R-Evolución, la fundación tendrá que redefinir sus objetivos y hasta cambiará previsiblemente de nombre.

¿Cómo vivió el momento en que el presidente del jurado emitió su veredicto?

Con enorme sorpresa y una sensación de que la sangre se me helaba en el cuerpo. Me quedé agarrado a la silla, todos los compañeros estaban igual, mirando atónitos sin saber qué pensar. Excepto San Sebastián que estaba dando saltos de alegría como es lógico, el resto de las delegaciones estaba en silencio, sin aplaudir. Y cuando ya reaccioné me entró un ataque profundo de enfado al comprobar que una cuestión política había decidido la elección.

¿Tuvieron claro desde el primer momento que pesó más el criterio político que el cultural?

Cuando el jurado antes de dar el nombre de la ciudad dice que todos eran buenos proyectos pero que ese además tenía el concepto de la búsqueda de la paz lo tuvimos claro. Era una cuestión solo y exclusivamente política.

¿Ha sido su mayor decepción?

Yo creo que sí. He tenido que contestar muchas veces si pensaba que la política iba a influir en la decisión final y siempre había dicho que confiaba en que no. Porque a ese jurado, a pesar de tener la mitad de sus miembros menos uno nombrados por el Ministerio de Cultura, le acompañaba una mayoría de personas elegida por las instituciones europeas y tenía confianza en que primaran los criterios técnicos, la valoración del trabajo hecho por las candidaturas en relación con un proyecto artístico, cultural y de transformación de la ciudad, que era lo que las bases del concurso establecían. Nunca me quise creer que finalmente la política fuera el único criterio que iba a intervenir. No sé si fue esa institución, el Gobierno de España o el Ministerio de Cultura o muchas más instituciones, pero finalmente no se han preocupado de cumplir las reglas del juego tanto como de algunos intereses políticos, en este caso del Gobierno de España y del propio Partido Socialista.

¿Cree que el jurado recibió consignas del Gobierno? ¿Lo relaciona con que la ministra de Cultura haya subrayado las bondades del proyecto de San Sebastián y el papel jugado por el ex alcalde socialista Odón Elorza?

Es que esa es una visión inexacta de la realidad. No era el proyecto de un solo político. Entre otras cosas las bases establecían como valoración que fuera un proyecto de todos los ciudadanos, y en el caso de San Sebastián ha sido sangrante que el apoyo popular al proyecto en sí no ha tenido respaldo alguno. Lo pudimos comprobar en las celebraciones. Si lo que querían era premiar la trayectoria de una persona, que se hubieran inventado un premio para él. La irritación y el descontento que ha generado esta decisión es directamente proporcional al entusiasmo ciudadano que se vivía en cada una de estas ciudades, y dos de ellas, al menos Córdoba y Burgos, habíamos hecho de eso nuestra bandera.

¿Se conforma con pedir explicaciones como ha anunciado Burgos, o sería partidario de impugnar la decisión como proponen Zaragoza o Córdoba?

Nos faltan todavía elementos de juicio para hacer afirmaciones de esa índole. Lo primero que tiene que explicar el jurado es cuáles han sido los criterios de decisión en relación con las bases. Hemos dicho muchas veces que esto era un concurso con reglas y con jurado, y ese jurado debía elegir una ciudad en base a lo publicado en el Boletín Oficial de la Unión Europea y en el BOE. Ahora tienen que decir cuáles de esos criterios ha aplicado para decantarse por la elegida y qué valoración ha hecho del resto de candidaturas. En ese momento podremos tomar una decisión. Debemos seguir expresando nuestra molestia ante la única explicación que nos han dado hasta ahora, la de la paz, porque es una cuestión política, pero aún tenemos que esperar.

¿Cuándo esperan tener esos informes?¿Se adelantarán a la vista de la polémica surgida?

Nos han llegado noticias contradictorias al respecto. Al principio se hablaba de unas semanas, luego se dijo que la semana que viene y ahora estamos metiendo prisa y podrían darnos una sorpresa y que nos llegue pronto.

¿Cómo se desarrolló la defensa del proyecto de Burgos el lunes, el día anterior a la decisión del jurado?

La defensa la teníamos perfectamente preparada, la elección de las 10 personas que fuimos a defender la candidatura fue algo muy concienzudo, cada uno de nosotros representaba un aspecto que nos parecía importante, sabíamos que iban a insistir poco en el programa artístico y que podía haber más preguntas en relación a cuestiones como la del franquismo y la trayectoria de la ciudad durante la dictadura, o en relación a la gestión del programa, la financiación o la dimensión de la participación ciudadana. Cada uno de nosotros representábamos una de las partes y no nos equivocamos respecto a las preguntas que esperábamos. Durante más de una hora el jurado nos estuvo "bombardeando" a preguntas. Hizo pocas sobre la financiación, varias sobre el tema de Franco y la dictadura y nos sorprendió que fueran tan recalcitrantes con esa cuestión porque es nuevamente más política que cultural. El resto de cuestiones giraron en torno a industria creativa, sobre la transferencia de conocimientos a otras ciudades de España y de Europa. Todas ellas bastante complejas , pero las teníamos bien preparadas y fueron muy bien contestadas.

¿Fueron los miembros europeos o los españoles los que se interesaron sobre el tema del franquismo?

Los españoles.

¿Eso les llamó la atención?

Mucho. Porque la anterior vez, antes de pasar el primer corte, la pregunta surgió del jurado europeo, pero en esta ocasión fueron los españoles del jurado los que insistieron, y en algún caso de forma muy dirigida, entrando muy de lleno en las heridas. Volvemos a lo mismo. A pesar de ir preparados y haber demostrado que Burgos no ha querido hacer política con esto.

¿Salieron convencidos de su exposición?

Sí, esas sensaciones son subjetivas, pero tuvimos la sensación de haber hecho un examen de 10.

Se ha cuestionado la composición de esa delegación final. ¿Era demasiado política y poco técnica? Se echó de menos a Juan Luis Arsuaga.

En relación con Arsuaga, él ha estado envuelto en el proceso de construcción de la candidatura siempre y el martes 28 estuvo acompañándonos, tan sorprendido y tan decepcionado como todos. Pero como bien explicó Mary Miller la cuestión de la Evolución como hilo conductor del proyecto ya estaba muy bien explicada y no hacía falta seguir insistiendo en ello. De hecho el jurado no volvió a preguntar nada de esto. Y en este momento pensamos que teníamos que demostrar al jurado temas de gestión, financiación o compromisos políticos y sobre todo colaboración ciudadana. La delegación incluía a una artista-voluntaria, una representante del mundo de la empresa, a representantes del arte y de las industrias creativas, una técnica, un intelectual como Gonzalo Santonja... De hecho, como políticos solo iban el alcalde actual y el ex alcalde porque en mi caso iba como director de la Fundación Burgos 2016. La composición de la delegación estaba muy meditada y fue correcta.

¿Por qué entonces esa misma tarde Javier Lacalle no quiere revelar las preguntas que les habían trasladado? ¿Por qué las caras largas de las horas previas a la comunicación del fallo del jurado?

Fue un tema de prudencia. Es cierto que nos fuimos sorprendidos por la insistencia con los temas del franquismo y andábamos con la mosca detrás de la oreja, pero es que aquella tarde no se podían revelar las preguntas porque aún faltaban por exponer Segovia y Zaragoza y no queríamos dar pistas. Respecto a la actitud de la mañana del martes, sencillamente decidimos ser muy cautos y muy prudentes, teníamos estar preparados para ser elegidos y también para no serlo.

¿Cree que la decisión del jurado estaba tomada de antemano o fueron claves las últimas defensas de cada candidatura?

Sinceramente, hasta que no veamos el informe del jurado no vamos a saber lo que han tenido en cuenta. En relación con la decisión que tomó el jurado, pienso que la defensa del lunes y martes no sirvió para nada. Si todo se basa en la paz y en el proceso de paz, el resto sobra. El dossier, los proyectos cultural y de transformación o la implicación ciudadana no existen y todo les da igual. Tal vez, hace un año, debieron decir a los 6 finalistas que ellos querían otra cosa y en base a eso habríamos hecho un proyecto diferente.

¿Saben en qué lugar quedó Burgos? La candidatura de Segovia ha afirmado que el jurado les dijo que la suya había sido la segunda opción.

No hay que hacer ningún caso a ese tipo de rumores. Yo también hablé con miembros del jurado, y otro miembro de la delegación burgalesa, y también se nos dieron respuestas de lo más variopintas en función de quién te lo decía. Podría hacer una declaración triunfalista en relación con Burgos pero no voy a reproducir esas palabras porque no las doy valor, no me las creo, en aquella sala ya se vivían momentos de tensión. Y solo pudimos hablar con miembros del jurado español porque el europeo fue evacuado rápidamente de la sala, por una puerta lateral, se subieron a un coche y se fueron. En realidad, no sabemos si vamos a tener una puntuación para cada ciudad.

¿Qué ha cambiado en Burgos después de la candidatura a la Capitalidad Cultural Europea?

El legado más importante que nos llevamos y que no puede quedarse en el camino, porque hay que potenciarlo aún más, es la colaboración entre el sector público y privado en favor de un mismo proyecto. Y todo pese a un mal momento económico, por que la administración pública puede aguantarlo todo, pero que el sector financiero y empresarial apuesten con medios propios por algo tan intangible es algo sin precedente. También hay que destacar el salto a una total colaboración ciudadana y hay que encauzarlo bien porque los burgaleses han demostrado que creen y quieren a la ciudad. El objetivo que ahora nos marcamos se va a lograr con los ciudadanos.

¿Qué ha aprendido en todo este tiempo?

Que el potencial en todos los órdenes de la vida es la ilusión. Eso me reconcilia mucho con la política porque es volver a la esencia de la labor pública.

El mismo Alberto Estébanez, tras conocer el fallo al jurado, destacó que por primera vez el político y el artista habían ido de la mano. ¿Tiene esa sensación?

Ha habido muchos ejemplos de cosas sorprendentes. No solo que el político y el artista hayan ido de la mano sino que los propios artistas de distintas artes fueron juntos porque habitualmente suelen estar muy sectorizados. Se creó un marco que les apetecía colaborar y trabajar unidos. Eso tampoco se puede perder.

¿Le pide el cuerpo volver a intentarlo y presentar otra candidatura cuando la UE elija España para la Capitalidad Cultural?

Puesto que me he reconciliado con la ilusión, el cuerpo me pide que Burgos no puede perder el objetivo de posicionarse en el lugar que le corresponde en España y en Europa. Es algo que voy a repetir hasta la saciedad. Burgos lo necesita ahora tanto como hace un año y está en camino de lograrlo. Una de las consecuencias de todo este proceso de candidatura ha sido la generación de una imagen de marca en la ciudad y de un plan de marketing austero pero sin precedentes en Burgos. Ahora la ciudad se ve con otros ojos y eso hay que potenciarlo porque es urgente. Es el momento de ganar posiciones entre las ciudades de España y de Europa.

¿Es tan importante mirar hacia el futuro y aprovechar el trabajo realizado?

No hacerlo sería una inmoralidad por todo el trabajo y esfuerzo humano, económico, de colaboración e ilusión. Esa confianza que nos hemos dado los burgaleses debe continuar adelante. Este proyecto de candidatura, que ya no lo es, hay que desarrollarlo y los fines que se buscaban como era transformar la ciudad a través de la cultura y conseguir que suponga un cambio social, económico y cultural es algo que hay que llevar hasta el final. Si a esto le sumamos la búsqueda del consenso en el seno del Plan Estratégico para nuevos proyectos ilusionantes nos va a hacer imparables.

De sus palabras, entiendo que no puede existir un parón en el trabajo del proyecto. ¿Es así?

Estamos en un momento en que no podemos parar. En estos dos días, salvo en San Pedro, hemos tenido varias reuniones de trabajo para analizar lo hecho y lo que ha pasado, y a partir de ahí reorganizar todo. Ahora, toca trabajar, trabajar y trabajar para que llegue a buen puerto.

¿Tiene su continuidad garantizada pese a no ser concejal electo y con las nuevas circunstancias que afronta la Fundación?

Estaré encantado de hacerlo porque tengo más ilusión que nunca. Si algo positivo ha habido estos días, dentro del enfado mayúsculo, es que he sentido el cariño y el apoyo de mucha gente conocida pero también de ciudadanos anónimos. A partir de ahí, hay un presidente de la Fundación que es el alcalde de la ciudad, que creo que confía en mí, aunque también hay un Patronato para debatir este proyecto.

¿Continuará la colaboración con la directora artística de la candidatura, Mary Miller?

Mary Miller ha compaginado durante los últimos meses el trabajo de la dirección de la candidatura de Burgos 2016 con su responsabilidad en la Ópera de Bergen. Hasta el momento, ha sido capaz de compaginarlo y muy bien porque las nuevas tecnologías permiten nuevas formas de trabajo. Pensamos que Mary Miller debe estar presente en el desarrollo del proyecto que ahora iniciamos porque lleva su sello y su firma. Es verdad que hay redefinirlo porque ya habíamos dicho que la diferencia con tener el título o no era que el proceso de transformación de la ciudad era imparable, aunque durará más tiempo. Además, ella tiene voluntad de seguir vinculada con el desarrollo y ejecución de estos proyectos, aunque sea a un ritmo distinto.

¿Hay pensado algún nombre para sustituir al 2016?

El asunto del nombre ha llegado a todas las ciudades candidatas como Santander y Salamanca, por ejemplo. Es una herramienta de gestión tan interesante que hay armarla de más piezas. Evidentemente se cambiará el nombre aunque hay que recordar que el apellido de la Fundación es Cultura de Revolución. Creo que el término de R-Evolución debe continuar, aunque lo tendrán que decidir los patronos.

¿Cuáles serán los primeros cometidos de la Fundación? ¿Será retener el apoyo económico y financiero de empresas y cajas?

Lo primero es dar más confianza a quienes apostaron. Y desde ahí, lograr consolidar ese modelo para financiar el proyecto.

Si es una labor tan importante, ¿seguirá Ignacio Niño en esa labor de captación de fondos?

Es un trabajo que había comenzado antes aunque con el cambio de la gestión hay nuevos fichajes. Sin poner nombres ni apellidos porque las personas pasan pero el trabajo queda y debe continuar, lo importante es retener la confianza los que han apoyado el proyecto y ampliar ese apoyo económico y financiero.

¿Se encargará esa Fundación de la gestión de los principales equipamientos culturales como el Auditorio, cuyo coste de mantenimiento se teme?

Personalmente, considero que el Auditorio requiere de un modelo de gestión como el que la Fundación propone, con una unión entre lo público y lo privado no solo por el apoyo económico sino por la colaboración.

¿Qué papel jugará a partir de ahora el Plan Estratégico de la Cultura?

La candidatura ha impulsado el Plan Estratégico de la Cultura, el Plan de Industrias Creativas y Culturales, el Plan de Marketing y la revisión del Plan Estratégico de la ciudad. Son 4 documentos que hay que ejecutarlos y llevarlos hasta el final.

¿Puede verse afectada la obra social de las cajas, uno de los pilares de la cultura local, en pleno proceso de fusión entre las cajas?

No tengo demasiado conocimiento pero parece que en el caso de las cajas locales toda la Obra Social ha quedado al margen y la gestión sigue aquí.

¿De verdad será la cultura la nueva industria de la ciudad?

Sin duda. La cultura, en relación con la parte de creación de empleo y mejora social y económica, pero también como un mayor atractivo de la ciudad, sobre todo con el potencial turístico. Creo que las estructuras de gestión del turismo en Burgos están anquilosadas porque la candidatura ya habló de la necesidad de buscar nuevos yacimientos turísticos. La ciudad tiene la capacidad de atraer a muchos más turistas que los que vienen y ofrecerles algo especial para que se queden más tiempo.

¿Qué hay que cambiar para atraer a quienes se sienten apartados, a aquellos dicen que cultura no solo es lo que digan los políticos o lo que programen los agentes económicos?

La cultura es algo universal y dentro de ella cabe de todo. Otra cosa son las artes, donde cabe la ciencia y la educación. Siempre se ha tendido la mano a todos los colectivos para participar en cada proyecto. Hay quien hace crítica constructiva y otros critican por criticar de una manera permanente y viven instalados en la comodidad de esa crítica.

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