Burgos no se detiene. El ex alcalde,Juan Carlos Aparicio, afirma que el proyecto continuará porque «la cultura seguirá siendo un eje básico de la acción municipal». La ministra González Sinde destaca que los burgaleses se hayan «levantado con la R-evolución»
«San Sebastián tiene un claro compromiso con la cultura para contrarrestar su dura historia de violencia». Con estas palabras, el presidente del jurado seleccionador de la Capital Europea de la Cultura en 2016, Manfred Gaulhofer, explicaba ayer en rueda de prensa cuál fue el motivo que empujó al jurado a escoger a la capital donostiarra. Habían pasado pocos minutos desde que Gaulhofer desvelara el veredicto y la estupefacción se plasmara en la cara de los congregados en el auditorio del Ministerio de Cultura. «El jurado ha entendido que hay una clara expectativa de que la ciudad que represente a la cultura pueda contribuir a frenar la violencia en el País Vasco», apostilló Gaulhofer en su comparecencia.
La decisión del jurado sorprendió sobremanera a los representantes de las otras cinco ciudades finalistas (Las Palmas de Gran Canaria, Zaragoza, Córdoba, Segovia y Burgos) por el proceso de incertidumbre política que atraviesa esta capital debido a la llegada al Gobierno municipal de Bildu, coalición abertzale que también gobierna en la Diputación Foral de Guipúzcoa. A pesar de ello, tanto Gaulhofer como el alcalde de San Sebastián, Juan Karlos Izaguirre, descartaron que las cuestiones políticas pesaran en la deliberación del jurado, que visitó todas las capitales finalistas en los primeros días de junio y dedicó todo el lunes y la mañana de ayer a escuchar las presentaciones finales de cada proyecto.
Así, Izaguirre señaló que el jurado «es muy profesional» y apuntó que se tuvieron en cuenta «sobre todo, los aspectos culturales, de organización y de programa». Por otra parte, aseguró que «apoyamos la interculturalidad y apostamos por un proyecto participativo, por una defensa de nuestra lengua, de la cultura vasca, y todos los que se han sumado a Donosti 2016 van a tener cabida».
Los representantes de la delegación burgalesa en Madrid, en cambio, no compartieron las opiniones ni de Gaulhofer ni de Izaguirre. El ex alcalde, Juan Carlos Aparicio subrayó que «nos ha causado sorpresa porque es la candidatura que más riesgos puede conllevar porque lo que es y debe ser una gran herramienta de trabajo cultural pueda convertirse en un arma. Y eso lógicamente nos preocupa a todos».
También lamentó la decisión del comité el codirector de los yacimientos de Atapuerca, Juan Luis Arsuaga, quien aseguró que no es que San Sebastián no se merezca la designación pero aseguró que el proyecto con «más capacidad transformadora» era el presentado por Burgos, que también era el de «mayor trascendencia histórica».
Sobre el peso de los que los condicionantes políticos del País Vasco hayan tenido en la elección de San Sebastián, Arsuaga aseguró que lo «importante no es pronunciarse sobre la influencia de la política porque tampoco sabemos quién será en 2015 el partido que gane las elecciones en San Sebastián». En este sentido recordó que el proyecto ha sido elaborado por un equipo de Gobierno, ahora será concretado por otro y finalmente puede que sea ejecutado por otro diferente. «Pasan dos elecciones en 2016 por lo que quién sabe quién gobernará en 2016», concluyó Arsuaga.
Sacar provecho
La ministra de Cultura, Ángeles González Sinde, alabó la «participación ciudadana como fórmula para alcanzar el éxito en el ámbito de la cultura, recordó que la misión de su ministerio es reivindicar que la «cultura es rentable, ya que genera progreso e ingresos directos e indirectos». Aseguró que la decisión del comité de selección es «un destino, pero no un final porque la andadura debe continuar no sólo para la ciudad ganadora sino también para las cinco finalistas».
«Cada una de las ciudades candidatas ha desarrollado un proyecto que han supuesto una oportunidad para rediseñar su paisaje cultural y pensar su ciudad, su convivencia y su planificación futura en clave cultural, algo que debe tener continuidad», subrayó Sinde, que mostró su satisfacción porque los «burgaleses se hayan levantado con su cultura de la R-evolución».
Pese a la desilusión de la delegación burgalesa, la R-evolución continuará y no cundirá la r-esignación. Los responsables de la candidatura anunciaron que Burgos seguirá aprovechando el caudal de «participación ciudadana» y de «autoestima» que ha generado el proyecto para rediseñar el papel de la cultura en el desarrollo de la ciudad.
«Nosotros tenemos una hoja de ruta y un guión para seguir a través del Plan Estratégico de la Cultura. Y lo seguiremos desarrollando no con el mismo volumen que si hubiéramos recibido los apoyos y las ayudas de este premio pero la cultura será un eje básico de la acción municipal», aseguró Aparicio, tras conocer la decisión de los 13 miembros del jurado que han evaluado las candidaturas seleccionadas.
De la misma opinión es el director de la "Fundación Burgos 2016", Diego Fernández Malvido, que la «Revolución es un proceso de cambio y de transformación social a través de la cultura que no tiene freno». El ex concejal de Cultura, que agradeció el apoyo de todos los burgaleses a este «proyecto coral que ha hecho de Burgos ya una ciudad y una provincia ganadora», aprovechó también la ocasión para reivindicar el eslogan sobre el que pivota la propuesta burgalesa.
«La R-evolución no es solo necesaria en Burgos y su provincia sino en toda España. Estamos en un momento en el que este proceso de transformación es más necesario que nunca para consolidar la paz social, el empleo y una mejor forma de vida. Y nuestro vecinos del País Vasco deben contagiarse de este proceso porque lo necesitan más que nunca». En este sentido Fernández Malvido quiso transmitir la felicitación de los burgaleses a todos los donostiarras que van a estar orgullosos de que su ciudad represente a España en toda la Unión Europea.
decisión difícil. El director de la Fundación Burgos 2016 escuchó el veredicto del jurado en la sede del Ministerio de Cultura junto al resto de la delegación burgalesa, atónita tras las palabras de Manfred Gaulhofer, quien aseguró que tomar una decisión «había sido muy difícil debido a que todos los candidatos han realizados esfuerzos tremendos». En este sentido, afirmó que la decisión tiene tres ganadores entre los que incluyó a «España y su cultura, las seis ciudades finalistas y la ciudad que ostentará el título de Capital Europea de la Cultura», que San Sebastián compartirá en 2016 con la ciudad polaca de Wroclaw.
La Capitalidad Europea es un título que concede anualmente y desde el año 1985 el Consejo de Ministros de Cultura europeo a dos ciudades del viejo continente para resaltar la riqueza, la diversidad y los rasgos comunes de las culturas europeas.