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Burgos | Cierre de Campaña del PP en Gamonal

Herrera anuncia que esta será su última legislatura y pide un «castigo» para el PSOE

Álvaro Melcón / Burgos - sábado, 21 de mayo de 2011

Los populares abarrotan la Casa de la Cultura de Gamonal en un

acto en el que se mezclaron los balances de gobierno, las críticas a

la gestión u oposición de los socialistas y los afectos personales. A Herrera le arroparon César Rico, Juan Carlos Aparicio y Javier Lacalle.

Una cosa es barruntar lo que pasa por la cabeza de alguien y otra que el protagonista lo diga alto y claro. Sobre todo si la persona en cuestión es quien durante la última década ha sido presidente de la Junta de Castilla y León, ahora candidato a la reelección, y lo que se airea es que «con toda probabilidad esta será la última vez que me presente a las elecciones autonómicas». Quizás por eso, el también jefe de los "populares" en Castilla y León empleó 50 minutos en explicar los argumentos y sentimientos con los que cerró la campaña electoral ayer en Burgos.

Lo hizo en la Casa de la Cultura de Gamonal ante más de 400 afiliados y simpatizantes (lleno) y acompañado de los tres pesos pesados del PP en la provincia de Burgos: César Rico, presidente provincial, Juan Carlos Aparicio, diputado y alcalde saliente, y Javier Lacalle, secretario provincial y candidato a relevar a Aparicio en el uno de la Plaza Mayor.

Rico prologó el acto dando la bienvenida a Vicente Orden Vigara, presidente de la Diputación ya recuperado de una angina de pecho. Primer aplauso. Después se centró en destacar que el PP presenta hasta 1.700 candidatos en los municipios burgaleses y contará con 1.500 apoderados e interventores en las mesas, lo que significa «la mayor movilización del Partido en Burgos» frente a una convocatoria electoral. Aludió a las «mentiras» vertidas por el PSOE «en esta misma sala» -el sábado pasado- cuando «dijeron que iban a rescatar lo que ya es público», en clara alusión al nuevo hospital y a la polémica avivada en los últimos días desde las filas socialistas.

Por último, Rico se preguntó cómo «Escribano saca pecho con la gestión de Olivares» porque «él fue uno de los actores principales de la peor época municipal de Burgos». Entonces entró en escena Juan Carlos Aparicio, cuya intervención no estaba anunciada pero que vino muy bien para que Herrera entrara en hora con los informativos de televisión. Levantó el segundo aplauso al recordar a compañeros ya desaparecidos (Niño, Codón, Pardilla, Benito, Santamaría...) como preámbulo a una breve historia de la reconstrucción del PP.

«Este partido sabe dar relevos -él lo ha hecho voluntariamente en el caso de Lacalle- y es justo recordar a los que hicieron el trabajo», contextualizó, quizás porque está en la casilla de salida... De momento. Evocó cómo él y Orden Vigara tiraron del carro en el año 89, muy convulso para las filas populares en Burgos, y después pisó el suelo de la crítica.

Empezó aludiendo al movimiento "Democracia Real Ya" y defendiendo que «no hay sistema más democrático que el de usar una papeleta el domingo para decir lo que uno quiere», al tiempo que sembraba dudas sobre el perfil apolítico de un movimiento en el que «hemos visto candidatos muy ilustres de la lista de Luis Escribano». Al "alcaldable" del PSOE también le mandó un recadito al sorprenderse «de que vaya de candidato cuando lo único que ha hecho ha sido obstruir».

Por último, valoró que su equipo haya aprendido los valores de la «honradez, capacidad de trabajo y esfuerzo» -de los que salen de la lista no dijo ni una palabra- y le dio cinco consejos a Lacalle. Estos: «No dudes en corregir lo que se pueda mejorar; pide consejo, no permiso; escucha, no te dediques solo a oír; da a tus colaboradores el mismo margen de error que te des a ti mismo y ten, al 50%, mucho de listo y muchos de bruto». Lo último lo explicó en que «una vez que tomes una decisión va a haber mucha gente que tratará de impedirte que la lleves a cabo». Antes de ceder el micro advirtió: «En contra de lo que algunos desearían, no me voy». A Herrera.

El discurso del líder

El candidato a renovar como inquilino en el Palacio de la Asunción se subió al estrado con un balance de «trabajo austero y responsable sin complicar la vida con incrementos fiscales, un trabajo que da como fruto que seamos la comunidad con más crecimiento junto al País Vasco y Navarra». Pero lo de Herrera ayer iba muy en serio en el fondo pero muy familiar en las formas, así que nos presentó a su peluquero.

No crean, que dijo que el señor en cuestión es su «talismán en los cierres de campaña» y a él le debe algo que no es baladí: «la artesanía fina que hace en mi cabeza». Era de cajón que Herrera iba a por la alusión que el presidenciable socialista, Óscar López, hizo a «mi alopecia». «Lo bueno es que a los políticos calvos se nos ven las ideas, incluso a Rubalcaba, y no son precisamente buenas». Entró entonces en el ámbito «de los sentimientos».

Agradeció a los candidatos que no cobrarán ni un abrazo en los pueblos que den el paso a la política, «una responsabilidad noble» que no pasa por su mejor momento de afecto ciudadano. Se dirigió «personalmente a mi delegado territorial, Jaime Mateu» y tuvo palabras para Juan Carlos Aparicio, al que recordó como uno de sus mentores en política. «Te lo dice un amigo y un paisano: por tu sagacidad, inteligencia y trabajo en equipo ya eres uno de los grandes alcaldes que ha tenido el PP».

De Vicente Orden Vigara dijo que «eres y serás siempre un ejemplo de trabajo, has tenido el vicio de trabajar y has estado siempre donde tenías que estar», y a Javier Lacalle le convirtió en un «candidato imbatible» por tener una cualidad capital: «Tienes ganas de comerte el mundo; al contrario de otros, tú puedes vender ilusión». Además, le alabó el gusto por el «equipo muy fino» que ha elegido para su reto y le dio la «enhorabuena anticipada». Pero quizás lo que más le gustó escuchar a Lacalle fue que «podrás seguir contando conmigo» para sacar adelante los proyectos de Burgos. Un nuevo pórtico para un nuevo asunto de calado.

A Herrera no se le escapa que las acusaciones hacia él de otras formaciones políticas suelen cuestionar su vinculación a la que es su tierra y aluden a afectos a otras provincias, o a otra provincia, que ponen en duda su independencia. «Digan lo que digan, soy burgalés de nacimiento y de ejercicio. Ser presidente implica querer a todos los hijos y el día que vuelva quiero que los burgaleses me digan que aproveché el tiempo para sacar adelante los proyectos cruciales de Burgos. Eso es burgalesismo activo y no de boquilla», remachó.

Citó entonces obras como las ayudas al comercio con el nuevo Mercado Sur, el Parque Tecnológico «que va retrasado pero se está haciendo», las restauraciones en la Catedral, la Cartuja y en San Nicolás de Bari, el Palacio de la Isla, el Complejo de la Evolución Humana, las inversiones asociadas a Atapuerca y la madre de todas las madres: la sanidad y el nuevo hospital.

«Hemos apostado como nunca por la sanidad pública y universal. El PSOE, con su carácter del escorpión, lo ha querido meter al final de la campaña, pero son los mismos que querían reformar el Yagüe. El PP ha tenido el coraje de afrontar el nuevo hospital público y universitario en el que prestarán servicio los mismos profesionales que ahora, pero con menos estrecheces. Obviamente que se ha encarecido, porque queremos el mejor equipamiento, el de 2011, y no el previsto en 2005. Y lo haremos en la mitad de tiempo que el Río Hortega de Valladolid», ejemplificó.

Terminó su alocución subrayando que desde la Presidencia «he aprendido a amar esta tierra, mientras que otros ni la conocen ni la sienten» y pidió el voto «de castigo al gobierno del PSOE, que ha tenido consecuencias dramáticas, como respuesta a la crisis». Sus últimas palabras fueron para exigir un adelanto de las elecciones generales porque «somos la esperanza para el futuro de España».

Lacalle

Con el tiempo ya apremiando y la sala -con gente incluso de pie- convertida en un horno, Javier Lacalle pidió el voto «para culminar la mayor transformación de la historia de la ciudad, para que Burgos no se pare». No se olvidó de su rival, Luis Escribano, al que acusó de «haberse dedicado a poner zancadillas» desde la oposición. «Y cuando no las ha puesto él, las han puesto sus amigos», añadió tras citar los retrasos en la biblioteca de plaza San Juan y en el Palacio de Justicia, la «paralización de la circunvalación» y criticar los «agravios» de las inversiones estatales en el aeropuerto de León o en otros palacios de congresos. «Por eso es fundamental llevar a Mariano Rajoy a la Moncloa», dijo.

En clave de ciudad, reconoció que «no es casual» que el cierre de campaña del PP se hiciera en Gamonal. «Podemos venir con la cabeza alta por las mejoras realizadas en los últimos años», mejoras como «la prolongación de Eladio Perlado, el parque Félix, la urbanización del pueblo antiguo de Gamonal, el nuevo vial de Santa Bárbara, el nuevo polideportivo Esther San Miguel y el sexto cívico que inauguraremos después del verano». Volvió a pedir el voto para su equipo y los "ponentes" se fusionaron en un abrazo al son del Gracias por elegirme de Los secretos. La concurrencia -entre la que se contaban todos los que son, fueron o quieren ser- se sumó a la fiesta y diez minutos después la campaña del 2011 ya era historia.

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