Comenzó su andadura como centro educativo destinado a la alfabetización de los trabajadores, que en muchos casos acudían acompañados de sus hijos, pero en febrero de 1911 el Consejo de Gobierno del Círculo Católico decide poner en marcha un colegio independiente ante el incrementos de niños y niñas que acudían a las aulas.
Los hermanos Maristas se ocuparon de la educación de los niños y las Hijas de la Caridad, de la de las niñas. Es la primera década del siglo XX y el colegio sobrevive a los diferentes avatares políticos. En 1950 el Estado reconoce al Círculo Católico como una escuela de enseñanza básica. Los hermanos Maristas deciden dejar su colaboración con el Círculo Católico al tener otro centro en Burgos y se encarga la enseñanza de los niños a profesores laicos. Por el contrario, las Hijas de la Caridad han estado colaborando hasta el año 2009, momento en el que lo dejaron por falta de vocaciones.
Con la llegada de la democracia, el colegio del Círculo Católico entró en la dinámica de los centros concertados y se hizo mixto. En 1962 se inauguró una guardería y en 1978 se creó la sección de Formación Profesional. El director general, Alejandro Martín, recuerda que con la llegada de la Logse se produce una nueva reestructuración del sistema educativo que fijaba la enseñanza obligatoria hasta los 16 años. De modo que el colegio ofrecerá educación Infantil, Primaria, Secundaria y Formación Profesional. En el año 2000 llegaría el Bachillerato.
El centro educativo se ubicó en sus inicios en la calle Concepción, pero en 1980 se decide su traslado a la calle Andrés Martínez Zatorre. En la zona había un campo de fútbol, que dejó de utilizarse tras la construcción de El Plantío. Las edificaciones de aquella época son las mismas que persisten en la actualidad, salvo el polideportivo construido en una parte del patio., que se inauguró el año pasado.
Evolución
El número de alumnos se ha ido incrementando con el paso del tiempo. Por ejemplo, en 1990 había unos 700, mientras que en la actualidad la cifra casi llega a los 1.000 sumando todos los niveles educativos.
El director asegura que el centro ha sabido adaptarse a los tiempos, tanto en la enseñanza obligatoria como en la Formación Profesional. «Fue necesario hacer nuevas aulas para acoger dos años más de enseñanza obligatoria. También hubo que contratar a profesores licenciados en lugar de maestros. Además, se tuvo que remodelar la Formación Profesional», añadió.
También ha cambiado la forma de enseñar por parte de los profesores, 66 en la actualidad. Las pizarras de tiza han dejado paso a los ordenadores y pizarras digitales. «No hace mucho que estábamos con los cassettes de cinta, que luego dejaron paso a los vídeos y a los DVD. Ahora, tenemos acceso a internet y el siguiente paso es la puesta en marcha de las aulas digitales, que incluyen internet y ordenadores portátiles para los alumnos. Todo ello ha supuesto la preparación del profesorado».
Alejandro Martín asegura que el Círculo Católico acoge a los alumnos con 1 año y les devuelve a la Universidad o al mercado laboral si cursan ciclos formativos. «Muchas familias traen a sus hijos al centro cuando acaban sexto de Primaria porque tiene miedo a llevarles a un instituto al ser los alumnos más pequeños», apuntó.
Martín destaca la magníficas instalaciones del Círculo Católico, ubicadas en pleno centro y junto al Museo de la Evolución Humana, aunque la mitad de los alumnos proceden de las localidades del alfoz de Burgos. «Con el tiempo igual vamos a tener que poner transporte escolar. La población de la zona es mayor y nuestros alumnos proceden de todos los barrios de la ciudad».
En la actualidad el colegio cuenta con un director general, Alejandro Martín; una directora de Infantil y Primaria, Chelo Quintana; una directora de Secundaria, Mª Sol López, y un director Pedagógico, Pablo de Andrés.
El centro ha engalanado todas sus instalaciones con motivo del centenario con carteles que recuerdan las fechas más señaladas. También han organizado una exposición en los pasillos que muestra una escuela antigua con pupitres, libros, mapas y distinto material didáctico aportado por las familias. En la segunda planta se recrea con fotografías cómo era la sociedad de los años 80.