Si usted es de los que piensa que los problemas generados por la implantación de la nueva Oficina Judicial es de los funcionarios, se equivoca. O al menos su interpretación es parcial porque, sí, afecta, y mucho, a quienes desempeñan su labor en los juzgados (se han quejado los funcionarios, los jueces, los fiscales y hasta el apuntador), pero también a usted si tiene o va a tener algún asunto pendiente de ser resuelto en tribunales.
Los trabajadores de Justicia volvieron a concentrarse ayer en la puerta del "taller" (los Juzgados de Burgos) para reafirmarse en las «graves consecuencias» que para la administración de Justicia está teniendo el nuevo modelo de funcionamiento. Ahí va un ejemplo.
«En un asunto de una deuda podías pedir que se ejecutara la sentencia si te es favorable. Bien; antes buscabas el asunto en el Juzgado, el juez dictaba un auto y acordaba las medidas. Asunto resuelto. Ahora, para hacer lo mismo, hay que ir desde el Servicio Común de Ejecuciones a buscar el asunto al juzgado que competa. Allí ponen una diligencia de ordenación de la secretaria. Luego el asunto hay que llevarlo otra vez al juzgado. Allí el juez pone otro auto diciendo que está todo bien y luego hay que bajarlo de nuevo al Servicio de Ejecuciones, donde se dicta otra resolución de la secretaria diciendo que sí, que está todo bien. Resumido: lo que antes hacíamos en dos minutos ahora lleva tres cuartos de hora». La que pone el ejemplo es Beatriz Puras, trabajadora del Servicio Común de Ordenación de Procedimiento (SCOP) Civil, Social y Contencioso.
Consecuencias
Beatriz habla de trabajar rodeados de papeles tirados por el suelo y de que «pronto tendremos que entrar de perfil al trabajo». Es decir, las causas se acumulan de forma inmisericorde. Y eso sí es serio porque, como explica su compañera del Servicio Asunción Ruiz, miembro a su vez de la Junta de Personal, «si no hay mejoras que los ciudadanos sepan que cualquier procedimiento que entre en Burgos tardará años en salir», y amplía que «en el momento en el que metes una demanda y no sale en el tiempo en que debe salir, la Justicia se acabó».
Ricardo Capilla, responsable de Justicia en UGT, denuncia que «nos han reconocido que las líneas telemáticas del sistema informático que nos han implantado no tienen capacidad suficiente» y que, por eso, «los funcionarios se tiran media mañana esperando turno». Ahí, en el programa en cuestión, reside una de las principales quejas. Al parecer no es operativo y ni siquiera es capaz de responder en plazos razonables, cuestión que Capilla considera que atenta contra «derechos y deberes de los ciudadanos tan importantes como los que aquí se tratan». «Estamos asustados con la actitud del Ministerio, no están actuando con seriedad», termina.