Lo dijo la ministra de Medio Ambiente, Rural y Marino, Elena Espinosa, lo dijo el secretario de Estado de la misma cartera, Josep Puxeu, y lo dijo el presidente de la Confederación Hidrográfica del Duero, Antonio Gato. Y ahora ha sido el director general de la sociedad estatal Aguas del Duero, Jaime Herrero, quien lo ratifica y lo pone por escrito. Bueno, ahora no. Lo hizo el 3 de agosto, según explicó ayer la concejal de Aguas, Dolores Calleja.
¿Y qué es lo que han dicho? Pues han dicho que no aceptarán ayudar económicamente a Burgos en la construcción de los nuevos depósitos de la zona Sur (entorno de Cortes) cuyo coste, incluyendo el de las conducciones desde la potabilizadora de Arlanzón y hacia el resto de la red, asciende a 33 millones de euros, una cantidad que duplica el coste que tuvo el Cenieh y supera toda la inversión ejecutada en peatonalizaciones en los últimos siete años. Una pasta, vaya.
El núcleo del "conflicto" reside en las necesidades de agua potable de 54 municipios pertenecientes a la Mancomunidad de Campos de Muñó. Para abastecer a esas localidades hay dos opciones: o construir una planta potabilizadora que cubra sus necesidades, cuyo coste es de seis millones de euros, o "pinchar" la toma en la red de agua de la capital.
El planteamiento que hizo el Ayuntamiento pasaba por emplazar a Aguas del Duero a destinar esos seis millones a los depósitos de Cortes y, a cambio, ahorrárselos en la potabilizadora enganchando a la Mancomunidad a la red capitalina. Sin embargo, los señores y señoras antes citados explicaron que el Estado no tiene competencias en materia de abastecimiento de agua y, por tanto, no puede destinar fondos propios a obras que no le competen, motivo por el que seguirá adelante con la construcción de la potabilizadora para Campos de Muñó.
Forzar la ayuda
Eso ha supuesto un mazazo a las aspiraciones del equipo de Gobierno de Aparicio, que vio en ese acuerdo un camino viable para afrontar una inversión necesaria y multimillonaria. «Lo lamentamos profundamente porque además el coste de mantenimiento de la potabilizadora es superior al que tendría abastecer desde Burgos. El Ayuntamiento se siente discriminado en el trato recibido y creemos que, en tiempos de crisis, la decisión significa una pésima gestión porque se destinarán seis millones de dinero público, que es dinero de todos, a una infraestructura que no es necesario construir», argumentó Calleja tras dar cuenta del escrito de Herrero.
La titular de Aguas fue más allá y acusó a Aguas del Duero (al Gobierno de la nación, en definitiva) de romper los «principios de colaboración y lealtad mutua». Bajo esa premisa elevó a pública la petición de que «la Junta, la Diputación y todos los municipios que pueden verse beneficiados del agua de Burgos ayuden al Ayuntamiento a lograr la declaración de interés general de la obra de Cortes». Si eso se lograra, Aguas del Duero sí podría destinar dinero estatal a la construcción de las infraestructuras de abastecimiento. «Es una decisión política que corresponde tomar al Gobierno de España», sentenció Calleja.
Fuentes de Aguas del Duero manifestaron a este periódico «no entender la actitud de la concejala» puesto que la carta de Herrero «ratifica lo que ya se dijo: se va a construir la potabilizadora para la Mancomunidad y no se va a subvencionar ninguna obra cuya competencia sea municipal». Además, añadieron, «primero dijeron que no exigirían compensaciones por abastecer a Muñó y después las incluyeron en el borrador de convenio que nos enviaron».
Así las cosas, la cuestión es que «el Ayuntamiento no pondrá pegas para permitir el enganche a Muñó», pero Aguas del Duero sigue adelante con un proyecto, el de la potabilizadora, para hacer exactamente lo mismo.
La vía de las cajas
Calleja también se refirió a los proyectos de expansión industrial que Caja de Burgos y Cajacírculo tienen tanto en Sarracín como en Buniel. Esos futuros polígonos requerirán de grandes cantidades de agua que podría prestarse desde Burgos, abriendo así la posibilidad, ya avanzada por este periódico, de pedir a las entidades que hagan aportaciones económicas a los depósitos de Cortes. «El agua que hay es la que hay. Quien quiera beneficiarse de ello deberá colaborar en la financiación de los depósitos», zanjó la concejala.