Es una muestra palpable de que la crisis vino para quedarse. Las empresas burgalesas llevan casi dos años, desde el último trimestre de 2008, sin demandar personal extranjero para cubrir puestos de trabajo en sus plantillas. Así lo demuestra el Catálogo de Ocupaciones de Difícil Cobertura que elabora cada tres meses el Ministerio de Trabajo. En Burgos lleva en blanco dos años, casi nada.
Este listado laboral, que se renueva trimestralmente y que se puede consultar en la página web del Inem (www.redtrabaja.es), recoge aquellos trabajos que quedan vacantes en cada provincia española y que pueden ser cubiertos por trabajadores extranjeros cuando no hay nacionales que los demanden.
La crisis económica ha mermado en los últimos trimestres la oferta de empleo hasta los mínimos actuales. Hay significativas ausencias de algunas profesiones antes muy demandadas y que muestran qué sectores productivos no atraviesan por sus mejores momentos.
Por ejemplo, no hay ni rastro de albañiles, pintores y encofradores, todos aquellos oficios que han caído en desgracia tras la brusca ralentización que atraviesa el sector de la construcción. Tampoco vemos a los cocineros, camareros, reposteros y panaderos, antes tan solicitados, indicio de que la actividad en el sector de la hostelería ya no es la misma que hace dos años.
Los últimos en caer de la lista de oficios sin trabajadores fueron los de mecánico-ajustador del automóvil, electricista de mantenimiento y reparación, mecánico de mantenimiento industrial, fontanero y pastores.
La región
En Castilla y León, solo Ávila, Valladolid y Zamora cuentan con oficios de difícil ocupación en el catálogo del Ministerio. La primera solo uno, el de médico en medicina general. En Valladolid, por ahí van los tiros también. Requieren médicos expertos en medicina familiar y comunitaria, especialistas en neurología y pediatras. Y Zamora necesita terapeutas ocupacionales.
En el último trimestre de 2008, el último en que aparecen ocupaciones para burgos, el catálogo elaborado por los Servicios Públicos de Empleo recogía tan solo 14 oficios en la provincia burgalesa, muy lejos de la media de 70 que se ofertaban cuando empezó a funcionar este indicador, a mediados de 2005.
El catálogo, enfocado hasta ahora en la contratación de extranjeros, se abrirá más hacia los 4 millones de desempleados nacionales potenciando factores como la movilidad o la recolocación de los parados. Según esa filosofía, los inmigrantes que quieran acceder al mercado laboral español a partir de ahora lo tendrán que hacer a través de empleos más cualificados.